La primer vez que la vi se hizo la digna, tenía sueño o quería hacerse la importante; de cualquier modo, algún día íbamos a estar juntos.

Desde siempre me han gustado los animales, sobretodo los perros y desde hace unos diez años vi por primera vez, físicamente un bulldog, y desde entonces quise tener uno, era mi sueño, pero nunca pude tener uno, me atrapó su pose de malo y gruñón, en ese momento no sabía nada de ellos, pero empecé a leer e investigar; con su aspecto fuerte y mal humorado hace que muchos le teman, pero después de estar un rato con ellos nos damos cuenta que son dulces, tiernos, consentidores, perezosos y mordelones y hasta miedosos, pero nada agresivos; a lo mejor es por eso que me encantan, porque muchas de esas características se asemejan a mi personalidad.

Les presento a Bulma, una bulldog blanca, como el algodón, que me regaló mi novia hace apenas unos meses, un día calquiera llegó con una cinta roja atada al cuello, al verla no sabía si era verdad o estaba soñando, nunca imaginé que alguien pudiera hacerme tan feliz, en ese momento todo a mi alrededor desapareció sólo éramos los dos, juntos al fin y para siempre. Desde entonces se convirtió no solo en mi fiel compañera sino en mi amiga y testigo de como muchos tropiezos y dificultades, también de un amor verdadero y luchador, ella que es solo testigo y no juez es la compañera ideal, hayas hecho algo malo o bueno siempre está ahí para recibir y darte una caricia, que en muchas veces es lo único que necesitas

Siempre he pensado que el mejor regalo que el hombre pueda recibir de alguien es una mascota, en mi caso lo es, puedo recibir cualquier otro regalo pero ella no va a ser superada nunca, pues lo que recibí fue una amiga.

Pero como toda historia tiene sus momentos de caos y tristeza, ahora no estamos juntos, por motivos personales tuve que viajar, y dejarla con un amigo, ése también fue el día más triste, lloré como una niña y no me avergüenzo de decirlo, estaba dejando a mi fiel compañera, me sentí el peor hombre de la humanidad, pues en ese momento no sabía si iba a estar bien sin mi. Han pasado dos meses desde aquel día y aún siento ganas de llorar cuando reviso mi celular y encuentro nuestras fotos, y me pregunto si me olvidará, si sentirá rencor por haberla dejado.

Lo mejor de las mascotas es que no pueden hablar, si lo hicieran de seguro nos juzgarían y no serían el compañero ideal, en este momento quisiera que pudiera leer, para que supiera que la pienso, la extraño y no veo la hora de encotrarme nuevamente con ella para acariciar sus orejas, que en las noches se ponen frías y para que juegue con las mías, o para que mi novia ponga una pepa de comida en mi ombligo y que ella la busque y me haga reír con sus lamidas.

Escribo esto con los ojos húmedos, pero con la esperanza que un día no muy lejano estaremos jugando con ella, nuevamente. Declaro mi amor a los bulldog, declaro mi amor a Nathy que me regaló ese algodón y declaro mi amor a Bulma Camila, mi bulldog blanca como el algodón.

Y por favor, no maltraten a sus mascotas, porque yo quisiera estar con la mía en este momento y no puedo.

Imagen fuente: Fotografía personal.

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