Me dices que hay que repararlo, yo te pregunto ¿reparar qué exactamente? Me miras confundido como si no supieras de que estoy hablando, crees que todo ha quedado claro y la única verdad es que nunca hemos sabido comunicarnos.

Eso que llamas charlas siempre han sido o tú o yo hablando demasiado haciendo como que sabemos de qué hablamos. Nuestra relación siempre ha sido igual, nos acompañamos en nuestra soledad y ambos fingimos que nos queremos cuando la costumbre nos está atando a tal grado que parece que todo va genial.

Lo siento, la realidad es que me he cansado. No soy tan buena actriz como pensaba, creo que es mejor estar sola realmente a estar sola pero acompañada; no sé si me entiendes, es irónico pensar en eso porque nunca nos hemos entendido. Siempre eres tú queriendo que tome tu punto de vista y siempre soy yo insistiendo en que tengo toda la razón.

¿A qué estamos jugando? Sabemos que no es amor, es un intento fallido de cubrir carencias, de no pensar tanto en lo que no tenemos, de sentir que formamos algo llamado “pareja” y necesitamos parar. El sexo no es suficiente para pretender que nos amamos, yo no pienso en ti ni tú en mí, no eres la primera persona a la que llamo cuando ocurre algo bueno ni a la que acudo cuando pasa algo malo. Tus llamadas me cansan, tus mensajes me aturden y puede que te pase lo mismo conmigo así que basta de fingir.

Somos nada y somos todo, pero no somos una pareja, es lo último que somos. Perdóname, pero me bajo del barco en la siguiente estación, ya no quiero ver cómo se hunde y tampoco quiero aborrecerte así que es mejor dejarlo así. Tú ve por tu lado y yo por el mío sin que ninguno guarde rencor por lo fallido, así sólo agradeceremos haber coincidido en este camino. Por favor no insistas en que me quede, sabes también como yo que esta relación es un fantasma y hablo con la verdad, el tiempo no lo es todo y no quiero desperdiciarlo más simplemente, lo lamento, yo no te quiero.

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