En otras columnas se ha escrito acerca de lo que significa la revolución social con ideas claras de progreso y de bienestar comunitario para un país, la misma debe estar relacionada con el conocimiento, la vigilancia, el orden, la integridad, y algo fundamental la organización de todos los involucrados.

Algo sucede alrededor del mundo que las revoluciones de hoy en día, podría denominarse son “movimientos de masas” (no quiere decir que todos), el día de ayer la Ciudad de México se volvió un estacionamiento gracias a las manifestaciones por diferentes puntos de la ciudad que hacen de la misma un agotador ajetreo para todos los que formamos parte de la gran urbe.

Pero por qué seguir con este tipo de manifestaciones que lo único que provocan es malestar al público, y que no tenemos nada que ver con su lamentable padecer, o el sólo ir “movidos” por un poco de recursos, y promesas.

En México sucede algo peculiar con todo el “movimiento de masas”, dado que estamos llenos de carencias y que todo lo deseamos de la manera más sencilla y fácil, es cómodo esperar que existan este tipo de eventos y tenga garantizada mi supervivencia por lo menos unos días.

Y no sólo es lo descrito en el párrafo anterior, tenemos como siempre el contubernio con las autoridades que lo único que hacen es “cerrar” por donde sea y con carácter autoritario sin ningún tipo de explicación y todo “para proteger el derecho de la libertad de expresión”, la ciudad es rehén de todo tipo de grupos y cotos de poder que lo único que buscan es seguir dentro del presupuesto a como dé lugar, por qué no reglamentar (como sucede en otras partes del mundo) el derecho a manifestación, pero como diría el Benemérito de las Américas: “el respeto al derecho ajeno es la paz”, y ellos no respetan nada y sólo provocan mala imagen y hasta el mismo cuidado a monumentos, seguridad y demás.

No se debe seguir permitiendo que grupos hagan y deshagan a su antojo lo que se ha construido a través del tiempo con buenos cimientos jurídicos, es necesaria una reglamentación y el uso de la fuerza policiaca en su caso, evitando lo que pasa de manera lamentable e inexplicable en Egipto con la deposición del expresidente Morsi y la represión hacia sus seguidores que hasta el momento se han contabilizado más de 650 decesos.

La sociedad debe comprender que existe un límite para todo y no existe ninguna justificación que haga válido el malestar colectivo; las revoluciones y las transformaciones se hacen con sentido técnico, conceptual y con verdaderos objetivos que delimiten el actuar de todos los involucrados en las actividades que desean llevar un proyecto, no la toma de calles, el descontento social, la reconfiguración de la sociedad se debe basar siempre en nociones de bienestar común, y beneficio plural, los verdaderos líderes manifiestan y creen en el sentir popular, no sólo el de su círculo social.

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