Hace un par de días salí de mi casa por la mañana a comprar algo a la tienda, y algo llamo mi atención y la de muchos vecinos de la cuadra, ya que un escuadrón como de 30 policías estaban reunidos en una de las esquinas de la calle. Y por donde quiera que volteara a ver seguían llegando policías.

Yo obviamente como todo buen reportero (chismoso como todos los mexicanos) me acerqué a ver lo que ocurría, un grupo de jóvenes estaban siendo detenidos pero se preguntarán ¿entonces para qué  tantos uniformados?

Pues la razón era muy simple, un grupo de vecinos igual de numerosos estaban peleando a gritos con los policías para dejar a los jóvenes, argumentando que estaban haciendo abuso de la autoridad. Mientras muchos gritaban otros grababan a los patrulleros y otros como su servidor solo estábamos observando.

Decidí que no tenía nada que hacer ahí y regresé a la tienda para hacer la compra, ahí escuché al que atendía decir que los jóvenes estaban bebiendo alcohol en la vía pública y que ya estaban borrachos cuando iban a irse en su coche, de ahí que los detuvieran. Aún así los de la tienda estaban a favor de los jóvenes.

Entonces recordé algo que me había puesto a pensar desde hace mucho, ¿No estamos abusando del uso de las redes sociales para protegernos de ser sancionados? y no es que me encuentre del lado completo de la autoridad actual, pues hasta el momento ha demostrado muy poca o casi nada de justicia. Pero también creo que hay que tener un poco de criterio valorar las situaciones.

Toda la sociedad está viviendo una revolución, y ahora es muy común ver vídeos de gente agredida por servidores públicos, que exigen ser tratados de manera respetuosa y sin agresiones. Pero ¿realmente así se dio la situación en todos los casos? hay muchos casos en que la agresión pudo haber empezado desde la “Víctima del video” y lamentablemente no todos los vídeos nos muestran las cosas desde el comienzo.

El problema es que si la sociedad en general comienza a utilizar todas estar herramientas como escudo para evitar infracciones y sanciones, eventualmente comenzarán a perder valides como prueba de malos manejos de la autoridad. Si bien es cierto que los ciudadanos estamos hartos del gobierno actual, es importante saber hacer el uso de nuestras armas y no dañarnos con las mismas.

El poder de un video y las redes sociales

Y es que en el momento en el que nos encontramos, no existe una regulación muy bien dada sobre bajo cuales circunstancias un video es prueba suficiente, y las autoridades en su afán de tener a la sociedad relativamente contenta liberan a todas las víctimas de los vídeos y castigan a los agentes que son puestos en duda.

Pero y ¿qué pasa si realmente están liberando a un culpable y castigando a un buen elemento de la policía?, si la situación sigue de esta forma, los que podrían ser buenos policías terminarán por temer ser grabados mientras hacen una detención y preferirán evitarla. Acaso ¿eso es lo que queremos como pueblo?, una sociedad anárquica cuya mejor arma son las redes sociales.

Es cierto que las autoridades deben ser preparadas para manejar todos estos casos sin violar los derechos de las personas, pero también es importante saber que la fuerza moderada es necesaria en la mayoría de las veces. Acaso creen que cualquier persona culpable de un delito entrará como borreguito a una patrulla siendo consiente de que no se librará del la ley(entre muchas otras cosas) una vez adentro.

Es un tema complicado, pues nada nos muestra el panorama completo de las cosas. Pero también creo que actualmente tenemos arma muy poderosa y que no debemos desperdiciarla. Si el pueblo quiere respeto entonces respetemos la ley que nos impone nuestro sentido común, y aprendamos que la justicia no es evadir a las autoridades sino como lo define la RAE:

Una de las cuatro virtudes cardinales, que inclina a dar a cada uno lo que le corresponde o pertenece.

Videos de policías en México abusando de su poder.

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