Estuve viendo algunas películas el fin de semana, con lo cual me topé la película de Hook: el regreso del Capitán Garfio, para los que no la han visto les cuento brevemente. Este filme nos narra la historia de un Peter Pan que ha crecido, que ha dejado Nunca Jamás y ya casado y con hijos ha olvidado quien fue. Absorto con su carrera y sus responsabilidades, ha dejado de lado todo lo que representa este personaje tan querido. Garfio en su afán de vencer a su eterno enemigo secuestra a sus hijos y ahora Peter tendrá que recordar quién era para poder llevar a sus niños a casa.

Bueno, analizando el filme tomé un punto muy importante que vamos perdiendo con el paso del tiempo: nuestro niño interior. Ése que nos recuerda lo divertido que es saltar en los charcos, comer helados, comprar juguetes, colorear y ver caricaturas un sábado por la mañana acompañado de un plato de cereal.

Muchos conforme crecemos, vamos dejando de lado la simplicidad de las cosas que nos sorprendían cuando eramos más pequeños, las cosas que nos hacían sonreír y amábamos, las películas que nos gustaban y lo sencilla que nos parecía la vida ya que las mayores decisiones que tomábamos eran a que debíamos jugar en el recreo. No nos angustiaba si la ropa que usábamos era la de moda o no, qué carrera tomar, a qué Universidad ir, teníamos “novios” aunque ellos no lo supieran y simplemente hacíamos las cosas porque sentíamos que era correcto, por impulso si quieren verlo así.

Al “ir haciéndonos grandes”, se nos exige “madurar” y sin entender muy bien este término creemos que eso significa dejar de hacer las cosas que nos divierten y empezar a actuar como adultos, lo cual tomamos como dejar de divertirnos. A pesar de verlo así todos maduramos, es decir, todos crecemos; psicológicamente hablando, la madurez se ve en términos emocionales y refiere a poder hacernos cargo de nosotros mismos, aceptar críticas, tener pensamiento analítico, ser coherentes (en nuestro decir, pensar y actuar) y ser capaces de hacernos responsables de nuestros actos.

Pero todo esto, no implica que a veces tomemos un descanso de todo aquello que nos agobia para poder volver un momento a nuestra conducta infantil, dejarnos sorprender por el arco iris que aparece después de las lluvias, detenernos a oler las flores, jugar con nuestra mascota; o sea despertar a nuestro niño interior.

Hace poco cuidé de la sobrina de mi jefe, tiene 5 años, es hermosa; es esa clase de niñas que ves sonreír y simplemente no puedes evitar hacerlo también. Aunque creo que es efecto de todos los niños, al menos en mi caso. Esa niña logra recordarme que dulces e inocentes somos, que la vida es menos complicada de lo que creemos. No ha pasado la etapa de los “¿por qué?” y a veces al hablar con ella los respuestas que me da me hacen pensar que nosotros pensamos demasiado las cosas. Esta linda nena siempre me deja un dibujo, ya sea sobre algo que pasó en su día o con su familia, ya que sus padres se están separando y su papá ya no vive con ella.

A pesar de ésto, ella no ha perdido su alegría, dice que gritaban mucho y ahora no gritan más, para ella eso significa que todos van a ser felices aunque tenga que jugar con ellos por separado. ¿Ven que simple ven los niños incluso las situaciones que a nosotros nos hacen ahogarnos en un vaso de agua? Esta última vez me dió un dibujo y me dijo: “Eres tú ¿ves? tu vestido, tus manos y tu cabello, son igual de bonitas”, le contesté que ese dibujo era más bonito que yo y sus ojos destellaron, la abracé y algo dentro de mi se encendió, pude verme reflejada en esa pequeña que me hizo recordar cuando yo tenía esa edad. Ese mismo día regresé y vi mi filme preferido de la infancia “Blanca Nieves y los siete enanos”, puedo decirles que por un instante me convertí en esa niña que deseaba ser princesa.

Así como Peter Pan en la película Hook tuvo que desenterrar a esa niño perdido, espero que sin importar la edad que tengas puedas mantener contacto con esa parte de ti, tu niño interior. Goza cada minuto, date un break y respira, juega pelota, colorea, sal al parque, si tienes niños juega con ellos, toma el té con tus niñas; no olvides que aprendemos más de los niños de lo que podemos enseñarles. No dejes que el mundo te absorba, todo tiene su momento de ser y cada problema tiene una solución pero la vida, bueno, ésa solo la tendrás una vez, disfrútala.

Dibujo donde aparezco yo según Estefanía López Sánchez, 5 años.

Imagen encabezado de: www.aprendoyeduco.com

2 Comentarios

  1. Vaya. Me he quedado sin palabras. Lindo dibujo por cierto . Asi es, creo que lo he dicho en contadas ocasiones, cuando veo algo trágico,o que me recuerda a mi niñez, digo que ” cada vez muere una pequeña parte de mi niño interior” En ocasiones, lo llegué a comentar, pero cómo una broma, cómo cuando hacen alguna parodia de una caricatura vieja que miraba de más niño,pero creo que , despúes de repetirlo una infinidad de veces, creo que cada vez se extingue más mi niño interior. A veces, quisiera sonreir más, pero, no es posible, tal vez por el trabajo, extraño eso. Vaya, centurias sin mirar esa película. En efecto, todo era más sencillo cuando eramos niños.

    • Siempre hay tiempo para todo, tomate un respiro y ve caricaturas de nuevo, en mi caso aprovecho a veces para ver “Oye Arnold” o alguna otra caricatura y te prometo que me vuelvo a reír aunque haya visto el capitulo 100 veces. No vivimos para trabajar nada más, no podemos “vivir sin vivir”. De verdad, te recomiendo que no te olvides del niño que vive dentro de ti esperando que lo dejes salir a jugar en la lluvia o con esos muñecos olvidados de las Tortugas Ninja. Y gracias, “Pipi” como le dice su mamá, es una gran artista :)

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