Mayo, a casi  nada de ver la mitad del año. Hoy quise compartir con ustedes una reflexión que a mí me parece por demás extraordinaria y que sinceramente espero les sirva tanto como a mí.

“Querido ser humano:

Entendiste mal. No estás aquí para ser maestro del amor incondicional. De allá vienes y ahí regresarás.

Estás aquí para aprender el amor personal. El amor universal. El amor complicado. El amor sudoroso. El amor alocado. El amor roto. El amor entero. Infundido con la divinidad. Vivido a través de la gracia de los tropiezos. Demostrado a través de la belleza de… complicarlo a menudo.

No estás aquí para ser perfecto, YA LO ERES. Estás aquí para ser hermosamente humano. Imperfecto y extraordinario. Para levantarte de nuevo y recordarlo.

¿Pero amor incondicional? Deja de contarte esa historia. El verdadero amor, no necesita ningún adjetivo, no necesita ser modificado, no necesita la condición de la perfección; sólo te pide que te dejes ver y que hagas lo mejor que puedas. Que estés presente y te sientas completamente pleno, que brilles , que vueles, que te rías, que llores, que te lastimes y sanes, que te caigas y te vuelvas a levantar, que juegues, que trabajes y que vivas y mueras siendo tú.

Eso es más que suficiente”

Courtney A. Walsh.

Espero te haya servido y recuerda: sé tu mismo, tal cual, sin máscaras. Vive tu esencia plenamente sin pretender agradar a nadie más que a ti mismo, finalmente es con quien tendrás que vivir tu vida entera. Sé el reflejo del amor y es lo que vas a atraer, el universo es sabio y da exactamente lo que pides y llamas.

Levántate todos los días y ponte una sonrisa en el rostro, es el accesorio más bello que vas a poder usar. Sé simple, deja de complicarte, recuerda que si tiene solución no sirve de nada preocuparnos y si no la tiene entonces preocuparnos no va a repararlo.

Tómate un rato para beber un café con tus amigos, ríe hasta que te duela la panza, llora de felicidad, ama intensamente, deja que te rompan el corazón y arriésgate de nuevo. La vida está hecha de momentos y tú tienes la llave para que este viaje valga la pena. Suerte.

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