Al leer la frase de John Milton, famoso dramaturgo inglés, “no creo en la casualidad ni en la necesidad, mi voluntad es el destino”, me fue inevitable recordar un antiguo comercial televisivo y hacer esta misma pregunta para iniciar este ensayo sobre casualidad, destino y voluntad.  “Y a ti, ¿Qué te mueve?”

¿Qué detalles son los que hacen que sigas adelante, quiénes hacen que sigas adelante, te limita el destino, ya aceptaste tu destino, todo ocurre de la casualidad, tomas el control de tu vida?

Y podríamos continuar con una serie de preguntas acerca de este tema, pero es mejor que veamos que las atribuciones al término de casualidad son siempre especulativas, son relativas a la necesidad de evitar las consecuencias, de salir del oscuro umbral en el que nos sumergimos ante la ignorancia de los hechos. Resultaría muy fácil que atribuyamos a la casualidad el andar en la vida diaria ya que no había necesidad de que nos preocupáramos por nada ya que todo tendría un orden fijo y definido para el cual ya estamos acaparados o destinados, lo que me lleva a el nuevo término que usaré: el destino, que es la más grande de las excusas que el ser humano se ha construido para justificar sus errores, sus pérdidas y sus limitaciones.

Este concepto de destino suele tener un constructo, en algunas ocasiones religioso, lo que hace que aun más se arraigue en el pensamiento de las personas. Pero se le suele dar otro nombre o funcionar bajo otro preceptos, pero la función sigue siendo la misma en el que cada ser tiene una función y un camino trazado en esta vida.

Otro elemento que maneja Milton en su frase es el de necesidad, en el que también descarta que la necesidad sea primordial para vivir de una u otra manera, en este apartado presentaré cierta discrepancia con Milton ya que la necesidad siempre va a movernos hacia una dirección determinada, siempre hemos desarrollado nuestras vidas en torno a la satisfacción de nuestras necesidades, pero aquí donde entra la voluntad de cada uno de nosotros ya que somos nosotros los que vamos a decidir cuál de las necesidades de la vida diaria son prioridad y cuáles se pueden resolver después, cuáles requieren elementos de primera calidad para resolverse y cuáles se pueden satisfacer con menores elementos, es aquí donde debemos darnos cuenta que somos nosotros quienes tomamos el control de lo que nos ocurre y muchas veces de lo que ocurre a nuestro alrededor teniendo así que dejar de lado la casualidad y el destino.

Imagen obtenida en: http://www.definicionabc.com/general/casualidad.php

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