Tengo poco más de un año viviendo en la (ahora) Ciudad de México y la pregunta invariable de las personas que voy conociendo cuando descubren que soy “de provincia” es: ¿no te harta esta ciudad?

Admitámoslo; el otrora Distrito Federal es una ciudad con una lista interminable de problemas: la contaminación, el tránsito, el ambulantaje, el clima cada vez más impredecible, el abasto de agua potable, la vivienda y un largo etcétera.

Y a pesar de todos los “peros” que se le puedan encontrar, mi respuesta es invariablemente la misma: ¡Me encanta la ciudad de México! Y es que hasta ahora, la vieja Tenochtitlan me ha tratado muy bien; porque:

1.- No manejo… En verdad es una locura conducir en esta ciudad, con ese tránsito lento de las horas pico, los congestionamientos, la falta de cultura vial de otros conductores (y porque no decirlo: peatones, ciclistas y motociclistas) me generan un estrés innecesario, incluso cuando voy de copiloto. Definitivamente un auto no está en mis planes; por lo que…

2.- Soy peatón.  Camino largos tramos de casa al trabajo y viceversa, por una grata casualidad los amigos que también han emigrado a la Ciudad también viven en un área muy cercana y hacemos largas caminatas para tomarnos un café o comer juntos… claro, siendo la ciudad más grande del país, y la más grande del continente americano, no puedes llegar a todos lados a pie, por lo que…

3.- Soy usuario de transporte público. Soy fan del Metro, y sí, en el día a día puede ponerse imposible con tanta gente apretujándose desesperada por llegar a su destino, pero el sólo hecho de recorrer distancias tan largas en relativamente poco tiempo, sin la locura de las calles a un precio (aunque no le guste a muchos de los nativos este comentario) bastante accesible lo vale. Por ejemplo,  en 2014, el último año que viví en Reynosa, el costo de la pesera era de $8.50 por viaje, con unidades en pésimo estado y rutas mal trazadas que requerían en el mejor de los casos un transbordo; hoy los $6.00 del Metro los pago gustoso. El Metrobús es otra opción accesible y que al contar con un carril exclusivo disminuye el tiempo de recorrido. Claro, no puedes llegar a todos lado así, y a veces tienes que usar otras alternativas (que detesto) como el trolebús o la pesera, pero el costo sigue siendo menor que en otras ciudades.

4.- Porque la movilidad es hoy un tema importantísimo en la ciudad y aunque, no con la velocidad de otras grandes urbes del mundo, transportes alternativos como la bicicleta van ganando terreno, con el servicio de Ecobici y las creación de ciclo-vías cada vez más gente soluciona sus necesidades de transporte (eso sí, aquí falta un largo camino en cultura vial e infraestructura).

5.- Porque es una ciudad que se encamina hacia los plenos derechos de la población en general: servicios de salud, becas, pensiones, interrupción legal del embarazo, matrimonio igualitario, derechos de los animales… Si una ciudad en el país va puntera en estos rubros, es esta (y ojo, esto no es excluyente de que aún hay mucho por hacer aquí).

6.- Porque hay de todo para todos los gustos e intereses: comida, áreas verdes, religiones, arquitectura, pintura, música, teatro, danza, oferta educativa, desarrollo profesional, vida nocturna ¿Qué buscas? ¡Aquí lo encuentras!

Claro, como en todo, hay puntos en contra, pero hoy por hoy, después de haber vivido en diferentes partes de Veracruz y en la frontera, a la Ciudad de México, no la cambio.

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