La amistad es un alma que habita en dos cuerpos;

un corazón que habita en dos almas”

Aristóteles

Hace algunos días escuché un comentario que me hizo pensar y valorar la amistad.

Que desgracia para una persona no tener un mejor amigo o amiga. Al escucharlo se me constriño el corazón; uf, que comentario tan fuerte, y luego la piel se me erizó tan sólo de pensar que alguien puede caminar por el mundo sin tener un mejor amigo o amiga, pero es cierto, debe ser muy triste ver a tu alrededor y no tener una persona con quien compartir tus más profundos sentimientos, tus alegrías, tristezas y todos los pensamientos que como estrellas fugaces pasan por la mente.

Y dime quien más que un gran amigo para charlar durante horas, parece que la conversación nunca tiene fin, siempre un tema viene acompañado de otro, además de risas, otras veces llanto, otras veces momentos de reflexión y hasta de fuertes regaños. Y es que un amigo entrañable siente hasta la última fibra de tu bienestar o tristeza, entonces dentro de todas las palabras que te regala hay también fuertes llamadas de atención. Esas sacudidas son importantes muestras del amor que ha surgido entre tú y tu mejor amigo o amiga.

Soy una persona afortunada, pues a pesar de que mis mejores amigas se encuentran muy lejos de mí físicamente, después de años y años que han pasado por nuestros caminos, nuestra amistad sigue siendo tan cercana como desde sus inicios.

Un café se convierte en una “baticueva” para decirnos nuestros más íntimos secretos. Poder salir corriendo a esa cueva secreta para tomar un café frappé se convierte en alimento del alma, es una ruta para tener consuelo o soluciones prácticas ante los más crueles laberintos de la vida; esa cueva es un fortaleza que se llena de energía viva para afrontar un problema que parecía no tener solución, y ahí está siempre al pie del cañón, como se dice, con el hombro puesto para que puedas recargar la cabeza dolida y un pañuelo desechable entre los dedos para ayudar a limpiar las lágrimas que brotan de las más intensas heridas.

A veces basta una llamada, ya sea desde el otro lado del mundo o de al lado de la habitación para saber la importancia que tienes en la vida de esa amiga o amigo, esa llamada te alegra el día y entonces una sonrisa y un ánimo en el corazón te hacen el día, te regala un día fantástico porque escuchas palabras de alegría y cariño en su más sencilla y extensa expresión.

La amistad es así, sencilla. Los pasos simples pero magníficos para que se fortalezca a través del tiempo y la distancia o la cercanía, según sea el caso a mí parecer. Primero escuchar, luego sentir, luego dejar al descubierto nuestros más ínfimos movimientos, luego dar, luego recibir, luego ser transparente, pero siempre ser, sin máscaras.

Y es que siempre tiene una frase de te quiero, ya sea para hacerte sentir mejor o para festejar contigo la alegría que te envuelve. No buscan sólo nuestras cualidades, aceptan más nuestros defectos, por encima de nuestro mejor lado, y eso nos fortalece para ser mejores personas. El mejor amigo nos da refugio, mientras encontramos las respuestas y los caminos que son verdaderos, pero no nos dejan ir solos en ese proceso, él o ella van junto con nosotros y sienten con la misma intensidad lo que nos aqueja.

Yo creo que los amigos verdaderos y tan cercanos a nuestro corazón, con un gran trabajo de siembra serán para toda nuestra vida, aún después de cambios, que vaya, suba, baje siempre estará ahí un lazo irrompible, indestructible y fortísimo.

Por eso gracias por sus risas, abrazos, llantos, ánimos y cercanía a MIS MEJORES AMIGAS.

Ale Olson.

Imagen: http://www.morguefile.com/archive

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Alejandra Olson
Espíritu congestionado por las letras, que busca encontrarlas en el camino del hacer literario y de éste encuentro aparezcan historias de empatía con los ojos participantes del espectador. Se dice incipiente escritora, pues cada día se descubre, redescubre, encuentra, pierde hilos dentro de éste oficio. Oficio que necesita dedicación, amor y empeño. Ella es así, tan natural como la vida se lo permita y aguerrida.

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