Quizá sí, soy una persona demasiado cursi e ilusionada con eso del amor. Pero ¿por qué no estarlo? Creo en el amor, estoy convencida de su existencia porque he visto muchos ejemplos de cómo el encontrar a la persona correcta puede hacerte feliz y durar el resto de tu vida. Amor, según el diccionario de la Real Academia de la Lengua Española 2005 es: Conjunto de sentimientos que ligan una persona a otra, o bien a las cosas, idea. ¡Qué frío!

El mundo debería volver a ser un lugar cursi lleno de canciones de amor, aunque no lo admitan la mayoría de la gente vive con esta ilusión: encontrar el amor. Lamentablemente, hoy en día cada vez los noviazgos son más cortos, las infidelidades más comunes, se ha perdido el romanticismo, la gente tiene cada vez más prisa y el amor pierde cada vez más el sentido, se ha vuelto desechable.

¿Qué paso con las cartas? Con esas llamadas largas, las visitas, el cortejo. Hemos matado eso, hoy con una cita ya son novios, primera cita y se besan, dos días de conocerse y ya tienen una relación, salen menos de un mes y ya tienen sexo. ¿Por qué no regresar a esos tiempos donde el amor era sincero, tomaba tiempo y se buscaba por llenar un hueco en el alma y no por un capricho carnal?

Necesitamos volver a aprender a enamorarnos, a tener más citas y menos vídeo llamadas. A hablar en persona en lugar de conformarnos con mandar un tuit o colocar una indirecta en Facebook esperando que el otro capte que es para él. Necesitamos aprender a comprometernos y dejar de lado las inseguridades, olvidar los celos y la infidelidad; porque hoy tener miedo a ser lastimado es algo natural.

Hoy vamos de una relación a otra, entregamos nuestro cuerpo a quien sea sin pensar en las consecuencias, un beso es solo eso, ya nada tiene significado especial. Es un paso de rutina, insignificante, un “te amo” no conlleva nada. ¿Acaso sabemos lo que decimos? Hoy decimos “te amo” por cualquier cosa, a quien sea, usamos el “te amo” como muestra de cariño, de afecto. ¿Será eso amor?

¿Será que hemos devaluado tanto al amor que con un simple “te amo” creemos que hemos dicho todo y podemos malgastarlo con quien sea o será que anhelamos tanto que eso sea verdad que al primero que nos lo dice le ofrecemos nuestra alma? Es una frase que da beneficios, no implica nada.

Regresemos a cuando el decir “Te amo” quería decir que sabíamos que detrás de esa frase implicábamos que aceptábamos a esa persona tal cual es, con sus defectos y cualidades, sin deseos de cambiarla. Así como es, para nosotros resulta perfecta.  Que deseamos acompañarla siempre en cada logro y cada tropiezo porque aunque podemos vivir sin ella, la vida simplemente es más hermosa a su lado y cada segundo vale la pena; enriquece nuestro vivir. Significa que la respetamos, que confiamos en ella y sobre todo la admiramos. La conocíamos bien porque nos dábamos el tiempo para ello.

Si, tal vez soy cursi. Tal vez hago mal en creer en el amor, ese amor a la antigua; ese amor que corteja. El amor que manda cartas, flores y poemas. El amor que te dedicaba canciones y besaba tu mano antes de besar tus labios. Aquel que te abrazaba para ofrecerte protección y no solo por sentir tu cuerpo. El que te invitaba a entrar en su vida y no solo en su cama.

Soy anticuada pero realmente creo que hemos deshumanizado al amor, que lo convertimos en simple rutina. Me gustaría recuperar esa inocencia del amor, la discreción, la decencia, esa pureza donde contar de amor era hablar de sentimientos y no de “fajes” o de quien ha tenido más sexo. No se definir que es amor, pero creo sinceramente que no es esto que estamos viviendo.

Sensibilicémonos, respetemos a quien hemos decidido “amar”, hablemos de sentimientos, entreguémonos por completo, tomemos un rato para conquistar a la persona que nos “hace vibrar”, que nos inspira. Si vamos a iniciar una relación que sea con el alma, cuando estemos preparados para dejarnos llevar, para desnudar el alma y tener intimidad; abrir nuestro corazón y nuestra vida. Volvamos a vivir el amor.

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