No sé muy bien cómo empezar a decirte esto, viéndote a los ojos puedo ver aún a esa niña pequeña a la que le gustaba jugar con muñecas, ver una y otra vez la misma película, cantar canciones y escuchar cuentos. Esa niña que entonaba las canciones de Cri Cri y se acurrucaba en los brazos de su abuela para ver Murder She Wrote acompañadas de una taza de té.

Pero también veo esa mujer que a veces me da pena o no sé si es lástima, porque tienes esos momentos en que no sabes ni qué hacer con tu vida, te encuentras llena de dudas, confundida y eso me desespera. Otras veces me siento tan orgullosa de ti que desearía poder abrazarte y demostrarte en ese cálido encuentro lo importante que eres para mí; no puedo por más que lo deseo.

Odio que existan momentos en los que consideres sucumbir ante las presiones de la sociedad e intentes ser como ellos dictan sin saber que eres hermosa tal cual y no necesitas someterte a los estereotipos. No te das cuenta de que tu esencia es única y diferente, que tu personalidad es suficiente para impactar a quien te conoce y que es más importante cultivar el alma y el corazón.

Esa forma en la que te entregas tan rápido sin pedir mucho a cambio, das amor a cambio de una sonrisa y dejas que te lastimen, igual de fácil. No conoces los limites del amor y sucumbes ante las ilusiones, ésas que no distinguen realidad de fantasía.

Te cuesta tanto olvidar, de hecho tardas demasiado en hacerlo, le das vueltas a lo mismo y cuando empiezas a hablar no sabes cuando parar. Dices cosas tontas para parecer simpática y sonríes para que nadie sepa la profunda tristeza de tu corazón. Escribes sin parar y en todos lados, te cuesta concentrarte y es difícil sacarte de tu mundo, ése que has creado para escapar de todo, de tu realidad.

Tienes tantos planes y nunca sabes por dónde empezar, te confundes y a veces olvidas los argumentos correctos en las discusiones, imaginas demasiado y pones en acción casi nada. Se te olvidan las cosas importantes como fechas y aniversarios, te enfocas en las cosas incorrectas, nunca sabes como iniciar las conversaciones y te cuesta socializar.

Claro que he de reconocer que también tienes tus cosas buenas, como tu actitud positiva, tus ganas de comerte el mundo y demostrar de lo que eres capaz. Sé que eso que sueñas lo vas a lograr, puedes hacerlo, lo veo en tu mirada; tienes determinación y la cabeza llena de ideas esperando que las conviertas en algo real.

A pesar de todo el tiempo que hemos estado juntas y lo mucho que nos conocemos, queda mucho por mejorar. Vamos paso a paso y poco a poco, no te dejaré sola porque tú y yo tenemos un lazo único, somos la misma. Así que anda mujer fuera del espejo, empieza un nuevo día sal al mundo y haz tu cambio.

Una pequeña carta de ti para ti, porque sólo tú mereces la verdad más sincera.

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