Un día te despiertas, pones los pies en el piso y te tallas la cara, con la disposición de empezar un día más. Sientes que el panorama está un poco gris, a veces los días pierden todo lo que los caracteriza y se convierten en un simple lunes o jueves.

¿Recuerdas cuando cada día tenía un pequeño detalle por el que valía ponerse la falda más larga? ¿O cuando esperabas que pasara toda la semana para que volviera a ser “equis” día? Serán los problemas, serán las deudas, serán las noticias, serán los dolores… Todo puede ser una buena razón para perder los ánimos.

Pero la mejor cualidad de una persona no es qué tan risueña es o si nunca se rinde. Lo más importante, casi siempre, es lo que cada quien es capaz de hacer con todo aquello que cae en sus manos. ¡Claro! Es importantísimo saber buscar, luchar, crear, trabajar… Pero a veces sencillamente se trata de saber transformar.

Cuando se trabaja con lo que cada quien tiene dentro de sí mismo hay muchas cosas que se pueden lograr; desafortunadamente, gran parte de descubrirse a sí mismo sólo se logra gracias a lo que se es capaz de hacer y lo que se logra al trabajar con circunstancias ajenas e independientes a cada quien.

A veces hay que salirse un poco de los estereotipos y lugares comunes para que cuando lluevan limones se pueda hacer un poco de limonada para luego vender los limones que sobran e invertir el dinero que salga. Todo depende de las perspectivas y de las ganas de vivir algo más.

Así que, como un favor a sí mismos, volteen sus ojos hacia adentro y no regresen la mirada hacia afuera hasta que hayan descubierto, o mejor dicho re-descubierto, por lo menos una razón, una lo bastante poderosa como para hacer que se levanten de la cama con un salto y que se sientan impacientes por comenzar su día y el que sigue y el que sigue y el que va después de ese.

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Mariana Huerta
Soy Mariana, estudiante de la escuela y de la casa, de las amistades y del día a día, estudiante de la vida. Quizá mis cortos años; porque sí, son pocos; no me permitan decirles todo lo que he hecho pero sí todo lo que soy. Me gusta sorprenderme pero me gusta aún más sorprender. Escribir es un lujo, mi pasión, mi escape y contacto con la Mariana de adentro, con todo lo que me rodea. Un gusto estar aquí.

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