El término “padres tóxicos” ha sido acuñado por la psicoanalista Susan Forward en su libro homónimo. Es autora además del best seller “Hombres que odian a las mujeres y mujeres que los aman”.

Consultando con un par de amigos psicólogos coinciden en que el término “padres tóxicos” obedece más a cuestiones editoriales que a una investigación seria en el campo de la psicología. Sin embargo remarcan que algunos de los puntos señalados en el texto merecen especial atención debido a que ciertas actitudes egoístas de los padres pueden generar problemas en la autoestima de sus hijos y pueden acentuarse en la edad adulta.

Se dice que uno de los padres es tóxico cuando establece reglas para la dinámica familiar que giran en torno a él o ella. Estas reglas resultan irracionales pues se establecen a capricho; además son rígidas, y suprimen la expresión de sentimientos. Se basan en un juego de poder: el padre o la madre pueden decidir sobre los hijos por el hecho de que tienen el control; no importa si estas decisiones son justas o no. No entran a la dinámica ni la compasión ni el raciocinio; el clásico “porque yo lo digo”.

¿Cómo es la dinámica de una familia con un padre o una madre tóxica? A continuación describo algunas de las características de los padres tóxicos, admito que el tema me llegó por una conversación que sostuve con un adolescente; algunas citas de esa conversación son utilizadas aquí para ejemplificar las actitudes señaladas.

a)    Generalmente es uno de los padres el que actúa a capricho, es decir quien actúa como tirano y somete al otro cónyuge haciendo notar la poca valía de este, quien a su vez acepta el papel sumiso por miedo al abandono.

b)    El padre o madre tóxico no permite la individualidad de los hijos o la pareja:

“mi mamá solo quiere tenerme dentro de la casa así que cualquier cosa que implique estar fuera le parece mal”.

c)    La rigidez de las reglas en la dinámica familiar no permite expresar libremente los afectos o las necesidades:

“De mi madre nunca sale, más que abrazos en cumpleaños y nunca tenemos conversaciones”.

d)    No hay lugar para el conflicto. Cualquier opinión individual de los hijos es censurada, las discusiones se suprimen o se reprimen. No se puede argumentar o cuestionar la autoridad del padre tóxico:

“mis primeras opciones (de carrera) fueron descartadas por mi madre; mi papá fue un guía.”

e)    Los hijos generalmente adoptan una actitud o bien de tirano o sumiso frente a los demás. Crecen dudando de su valor, no se consideran lo suficientemente buenos, se perciben a sí mismos como personas débiles y dudan de sus capacidades:

“me sentí un mal hijo y probablemente si no tuviera otras perspectivas ya me habría convertido en una persona sumisa y depresiva”.

Los padres tóxicos de acuerdo a la Dra Forward se clasifican en grupos:

1.- Los “inadecuados” que transfieren sus problemas a los hijos.

2.- Los “controladores” que utilizan la culpa, la manipulación o la sobreprotección para tener pleno control de la vida de sus hijos.

3.- Los “adictos”, padres que abusan del alcohol u otras substancias, que viven en estado de negación a su problema de adicción y generan tención emocional en consecuencia.

4.- Los “abusadores”, aquellos que son incapaces de controlar sus impulsos sobre sus hijos, generalmente la ira, mandan mensajes confusos a sus hijos y los lastiman emocional y/o físicamente. Los abusos pueden ser verbales (palabras altisonantes, apodos, burlas, sarcasmo), físicos o incluso, en el caso más extremo, sexuales.

Es muy importante en los padres jóvenes reconocer alguna de estas actitudes a tiempo, antes de seriamente lastimar o dañar a sus hijos, todos podemos trabajar en modificar conductas egoístas destructivas. También es recomendable utilizar el reforzamiento en los hijos cuando estos actúan de manera inapropiada o se equivocan en lugar de los castigos.

Por muy molesto que te encuentres, piensa muy bien la forma en que te diriges a un niño, eso puede marcar la diferencia.

Y lo más importante, una relación de pareja no es un juego de poder, así que no conviertas tu dinámica familiar en una batalla por destruir la autoestima de todos los que te rodean.

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