Como gran amante de melodías, debía  escribir sobre un apartado de mi larga lista de vicios, los discos.

Muchos géneros entran en mis odios a lo largo del día. He de reconocer que todos ellos están en parte relacionados. Esto puede venir de otro vicio, las guitarras.

Vicios a parte, vamos al grano. Como ya he dejado caer, quiero escribir una recopilación de los discos que han hecho que me sea imposible separarme del aparato de música en estos últimos años. Voy a intentar dejar lo mejor para el final, lo prometo, aunque para mi son todos ‘’marapitupendos’’.

 

Empecemos por el género que está dominando mis escuchas últimamente, el metal. Se podría decir que ando muy pez en este género todavía, me quedan muchísimos grupos y discos que escuchar. De este género podría poner las últimas novedades de mi catálogo, auténticas joyas, pero, para no aburrir, he decidido nombrar los discos que llevan acompañándome varios años y que, cuando encuentro un hueco, siempre es agradable volver a escucharlos. La vibración y las ganas de destrucción que sentí la primera vez siguen ahí.

Empecemos por el famoso Kill em’ all  de Metallica. ¿Quién no conoce a este grupo? La verdad que cuando los vi en directo me decepcionaron mucho, debido a que tocaron muchos temas de su disco The Black Album, y, a pesar de las alabanzas que hacéis sobre éste, es un disco que me aburre bastante.

A ver hermosa, ¡no estamos aquí para hablar de lo que te aburre sino de lo que te divierte!

Kill em’ all es un ‘’clasicote’’ que no puede faltar en la discografía de todo ‘thrasher’. Mi gusto por este disco debe estar provocado por ‘’el de los solos’’, Dave Mustaine, hombre al que venero.

Sigamos con Reinventing the steel de Pantera. Hay más discos que destacar de este grupo, y seguro que mejores para algunos, aunque para mi éste es como la culminación de todo. Muestra una madurez extrema del grupo, con el que hicieron una señora despedida.

The sound of perseverance de Death otra culminación de un grupo que, con sus anteriores trabajos, han influido, en mayor o menos medida, a todo grupo metalero posterior a ellos.

Otros que señalar  Sacrament de Lamb of God,  Peace sells… But who’s buying? De Megadeth, o Ultra Thrash de los españoles Crisix.


Vamos con un poquito de rock del güeno, Johnny Cash y su American IV The man comes around. Creo que fue el primer disco que escuche de él, y desde la primera canción me enamoré. El ambiente de pasión sureña de sus canciones es lo que le caracteriza y le hace enorme. Es de los pocos artistas que me ha hecho sustituir sus versiones por las canciones originales.

Producto de mi tierra, flamenco y rumba pa’ tu cuerpo morenoh. Los Delinquentes  y su Bienvenidos a la época iconoclasta y Muchachito Bombo Infierno con Vamos que nos vamos. La verdad, junto a Canteca de Macao, son los únicos grupos españoles rumberos que escucho. Terminas una canción y, necesariamente, tienes que escuchar la siguiente. Su sarcasmo y buen humor acompañan a ritmos que producen el movimiento involuntario de tu pompis.

¡Hablando de producto español! Tengo que nombrar dos discos que, cuando me he querido dar cuenta, los he escuchado más de una vez en un mismo día. Second to None de Arizona Baby y Mapas de Vetusta Morla. Muy moderno todo para ir de metalera por la vida, lo reconozco. Las letras surrealistas con influencia de otras artes por parte de los Vetusta, y la melodía de los estados del sur por parte de los Arizona, me han llevado a que repita varias veces sin darme a penas cuenta.

De por aquí no me debo olvidar de ¿Dónde están mis amigos? De Extremoduro. Junto a Héroes del Silencio, los considero únicos e indispensables en lo que respecta a la lengua castellana.

 

 

Nos vamos con la época de oro del rock, los 60’s – 70’s.

Podría ser muy vulgar, creedme, pero prefiero decir que en mi escaso vocabulario no hay palabras para expresar lo que vivo cada vez que escucho a estos grupos. Mis adorados Kiss con Rock and roll over, o Rainbow con Long Live Rock n’ Roll, han ocupado mucho tiempo de mi vida.

De esta época tengo que destacar Burn de Deep Purple, con mucha influencia clásica, o Pearl de Janis Joplin, impregnado de morbosidad al estar inacabado.

Ahora vamos con lo mejor de lo mejor, con la cerveza de importación, con la pizza casera, con las croquetas de la abuela, con la nocilla después de una borrachera. Empecemos por  The Doors  y su Morrison Hotel, y sigamos con Black Sabbath y su primer disco homónimo. Diferentes entre sí, produciéndome un movimiento de entrañas distinto, aunque en el mismo escalón de mi catálogo.

A pesar de quedarme corta de espacio en el mp3 para nuevos descubrimientos, desde la primera vez que los introduje en este cacharro, no he podido librarme de ellos.

 

 

Siento una pasión desbordante por el grupo que viene a continuación, así que he decidido terminar con ellos.

Todo lo que han realizado me parece exquisito, hagan lo que hagan. Estoy hablando de Led Zeppelin.

Podría escribir extensos textos alabando sus trabajos, pero debo elegir entre uno de ellos. Escojo Physical Graffiti. No solo es un disco único en mis gustos, está muy completo. Creo que en él acaban encontrando el sonido y las letras que en sus anteriores discos estaban buscando.

Existe fuertes contrastes entre sus canciones, provocando un trabajo muy diverso, que lo convierten en un disco particular entre toda su discografía.

Para mí este disco, junto a una buena cerveza, es la mejor manera de pasar cualquier tarde.

 

Imágenes © Compfight

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