Hablando con mi primo del tiempo, de las cosas de la vida, de experiencias y situaciones que hemos vivido llegue a una única conclusión. Es mejor no quedarse con ganas de nada; no dejar que él hubiera nos gobierne o dejar cosas inconclusas.

Si cerramos los ojos estoy segura que muchos podemos recordar ciertos instantes de nuestra vida en los cuales nos sentimos completamente felices. Momentos en los cuales sentíamos que todo lo vivido había valido la pena solo por ese segundo.

Hoy seré sumamente breve porque quiero y necesito pedirles que experimenten todo lo que puedan; simplemente porque el tiempo no regresa y cada segundo en esta vida cuenta. Ese segundo puede significar un cambio totalmente radical en tu destino.

Decide que nunca más nadie te cuente las cosas, atrévete, da todo aunque no recibas nada a cambio, sal con gente nueva, descubre las mil maneras de expresar amor, crea una lista de cosas que te gustaría vivir y retate a ti mismo a intentarlas.

Recuerda, esta es tu vida; sigue tus pasiones. Abre tu mente y tu corazón a lo nuevo, deja de analizar tanto y entrégate a la vida. Deja salir tus emociones, encuentrate a ti mismo. Y aprovecha cada oportunidad que la vida te brinde, pues la vida pertenece a las personas que se atreven a crear.

Este viaje es corto, vive tus sueño y abrázalos con pasión.

Todas las experiencias que juntes el día de mañana hará que puedas decir “no me quede con ganas de nada”. Suerte.

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