El pasado 27 de junio 2016, diversos medios reportaron la destrucción de un santuario Otomi en la Sierra Madre Oriental. Algunas fuentes habla de grupos cristianos contrarios a la practica de religiones autóctonas, sin mencionar la denominación  y algunos responsabilizan miembros de los Testigos de Jehová de una localidad cercana.

El santuario Otomi en cuestión se encuentra en San Bartolo Tutotepec en el estado de Hidalgo; las estructuras afectadas fueron por lo menos 10 altares y una base piramidal con una antigüedad aproximada de 7000 años.

El santuario otomi destrozado por fanáticos cristianos.
El santuario otomi destrozado por fanáticos cristianos.

Mayonikha es un centro de veneración para el pueblo Otomi del sur de la Huasteca, de acuerdo a la tradición es un punto donde se venera a la madre tierra, al agua y al fuego. Esta noticia podría quedar en un asunto regional, pero es importante que le prestemos atención por varias cuestiones:

  1. La destrucción de patrimonio histórico de la nación es un delito y el INAH debería tomar cartas en el asunto de inmediato.
  2. Es un atentado en contra del patrimonio cultural de los pueblos originarios que han preservado sus tradiciones a pesar de la imposición del cristianismo que se dio a través de la conquista.
  3. Es un ataque directo a la libertad religiosa, uno de los derechos humanos protegidos por nuestras leyes y por diversos tratados internacionales.
  4. Paradójicamente, el ataque a este sitio de culto fue cometido por personas religiosas que, independiente de su denominación, dejan en entredicho lo que supuestamente predican.
  5. Recordemos que los conflictos ínter-religiosos en México son hoy día la tercera causa de desplazamiento interno forzado.

Existe responsabilidad jurídica de esta acción, las autoridades deben tomar acción en este caso. No hay argumento teológico valido que pueda justificar la destrucción de este sitio, pero mucho legales para hacer pagar a los responsables. El fanatismo nos revela como un pueblo ignorante y esto no exime de responsabilidad ante la ley.

En un país tan polarizado como lo es el México actual, no debería haber espacio para la intolerancia religiosa, sobretodo cuando esta emana de las propias religiones.

Hace algunos años el mundo se horrorizó cuando los Talibanes destruyeron estructuras budista milenarias en Afganistan ¿Qué diferencia hay entre estos extremistas y los que destruyeron vestigios históricos en nuestro país?

Comenta en el recuadro