El día de ayer se dio a conocer vía DOF el “Decreto por el que se concede el indulto a Alberto Patishtan Gómez”, después de pasar 13 años recluido en diversos penales, y haber tenido “mal” diagnóstico médico (que raro, si ni sucede en este país) sobre un cáncer que prácticamente lo ha dejado ciego salió en libertad, todo esto gracias a la ineficacia e ineficiencia del aparato de justicia que se tiene en este país.

Es increíble e inaceptable que teniendo todas las pruebas a su favor, los juzgados y hasta la SCJN (esta última lo turnó a un juzgado) hayan dictaminado que es culpable del asesinato de 7 policías federales, acto que sucedió, sin embargo el profesor se encontraba en una reunión constatado con más de 20 testigos.

Una vez más queda claro que la justicia es para las personas que tienen con qué pagar amparos, abogados y claro para comprar a toda la bola de ladrones de cuello blanco que se esconden bajo la figura de “justicia”, sino porque no le preguntamos al Sr. Salinas de Gortari mismo al que le dijeron “usted disculpe y le devuelvo todo”, y que decir del Sr. Reynoso Femat que continua desembolsando cantidades inimaginables de dinero (¿de dónde lo saca?) para no pisar la cárcel, y el último más famoso y denunciado en una corte penal de EE.UU., si hablo de juzgar al expresidente Ernesto Zedillo por la masacre de Actael, la cual fue desechada por la misma justicia, y podemos seguir por el camino nombrando uno por uno, sin embargo creo que no vale la pena.

Vale decir que no son 13 años de sólo estar recluido, de luchar incansablemente hasta obtener la libertad de una persona, son más de 13 años de siempre escuchar lo mismo, de siempre sorprenderse de lo mismo, de siempre hacer que no pasa nada, y seguir permitiendo una y otra injusticia, y esperar a que llegue algo que nos alivie.

Hace unos días también llegó nuevamente la calificación de la CIDH respecto a lo que acontece en el país, y como siempre el país tiene 180 recomendaciones por violaciones a los DH, esto no es nada satisfactorio para el país por que indica casos de tortura y violencia por doquier de cualquier “fuerza del orden”, y esta última aplica por igual a periodistas, a personas y claro a las mujeres (física y psicológica, lo cual es terrible).

Lo único que demuestra el indulto de Peña Nieto es poner en evidencia la inutilidad de la “justicia” en este país, porque no existen motivos suficientes para que el Ejecutivo Federal pudiera tener este tipo de atributos, los cuales pueden solucionarse en tribunales especiales, y me recuerda lo leído en un libro denominado “Los Malditos”, escrito por el periodista Jesús Lemus recluido (hoy en día libre) en el Penal de Puente Grande (Jalisco) por los delitos de asociación delictuosa, lavado de dinero y traficante.

Lo descrito en el libro sólo me da pauta para pensar lo que le pudo suceder al profesor indígena en las cárceles en las que estuvo preso injustamente y saber que no es una casa de campo, saber que tal vez la gente no se “rehabilita” en los “Centros de Readaptación Social o Centro Federales de Readaptación Social”, todo lo contrario, de acuerdo a lo descrito en el libro lo que genera el gobierno es que todo el exterior se olvide de esas “manchas” de la sociedad; pero que bueno que existen ONG’s que se encargan de seguir y liberar a presos políticos que su único pecado es estar en contra de lo que dicta el poder.

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