Leí recientemente en una revista masculina que la marihuana, no es sólo la droga más popular del mundo, sino además la menos peligrosa. De acuerdo a un estudio de la Universidad de Washington la marihuana está libre de tóxicos y de las 78000 muertes causadas en Estados Unidos por el abuso de sustancias ilegales en 2010, el uso de la hierba no se relaciona con ninguno, incluso la mitad de éstas se produjo por el abuso de analgésicos (medicamentos para el dolor).

En cuanto al uso médico de la mota, la misma revista señala que el gran dilema es la dosificación, mientras que la hierba que se consigue para uso médico en el país vecino es cada vez más fuerte, lo cierto es que la dosis que se requiere es realmente menor para el tratamiento del dolor, principal padecimiento en el que es empleado.

Mientras que en “el otro lado” el uso medicinal de la planta es legal en varios estados,  el uso recreativo de la hierba ya es legal en los estados de Colorado y Washington, y el debate al respecto gira en el sentido de las cantidades para consumo y la regulación.

Pero en México el debate para una posible legalización sigue estando en el aire, ante la tibieza de quienes se dicen nuestros representantes.

De los personajes de la vida política nacional, de los pocos que se han pronunciado al respecto, el Jefe de Gobierno del Distrito Federal; Miguel Ángel Mancera quien se ha declarado “abierto al debate”, más no ha dicho si apoyaría o no una iniciativa por la legalización de la marihuana; su correligionario el gobernador del estado de Morelos, Graco Ramírez no sólo se ha manifestado a favor del debate, sino que apoya la legalización desde un enfoque de salud pública.

Por el contrario los gobernadores priístas del Estado de México; Eruviel Ávila y de Chihuahua; Cesar Duarte; así como el panista Miguel Márquez de Guanajuato se han pronunciado en contra de abrir el debate, su argumento, palabras más, palabras menos: “Porque la droga es mala.”

Así, mientras la clase gobernante sigue pensando que el mundo se divide en “buenos” y “malos”, la ONU y la OEA hablan sobre los efectos de la legalización de esta substancia en el país durante el “Foro sobre Políticas Públicas en Materia de Drogas para la Ciudad de México” celebrado el 3 de septiembre, con opiniones encontradas, sobre los pros y los contras de que esta medida se adopte en el país.

Y mientras declaraciones van y vienen, la violencia que genera el narcotráfico aumenta, la carencia de programas efectivos de prevención y rehabilitación hacen que drogas “fuertes” como la cocaína aumenten su consumo sobre todo entre la población joven, y se sigue criminalizando a los usuarios, apartando del enfoque hacía la salud pública, la no discriminación y las oportunidades de readaptación.

No suelo referirme a la Biblia, pero a aquellos que nos gobiernan hoy les digo en lo que respecta al tema de la legalización de la marihuana: “Dios vomita a los tibios (Apocalipsis 3. 16).”

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Miguel Pérez
Miguel Pérez, profesional del comercio exterior subempleado con una malsana obsesión por ser escritor. Ensayista, narrador y cuentero totalmente desconocido y parcialmente deslactosado. Escribe en su blog Gegenverfrendungs-Effectk (http://www.en-el-divan.blogspot.mx/) desde 2005. Ha colaborado en varias revistas electrónicas.

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