Me atrevo a pensar que la mayoría de ustedes, como chicos de mundo que son, nunca han puesto un pie en una cantina. Uno de esos establecimientos que las señoras grandes ven con reproche porque les robaban el tiempo a sus maridos, y “vaya dios a saber qué cosas hacían ahí”.

La verdad de las cosas es que las cantinas son un pedazo de nuestra cultura que ha ido disminuyendo y poco a poco, desapareciendo. Lo cual me parece tristísimo.

Y es que no es lo mismo irte a un bar de moda con música actual y con botanas insultantes, que ir regularmente a una cantina a comer, y, por qué no, usarla de pretexto para echarte una cervecita o dos. Y es que las cantinas son más que alcohol.

Si bien la palabra proviene del latín y tiene mucho que ver con el vino, en México, la tradición de las cantinas incluye más que eso. Las cantinas son un lugar de reunión en donde hombres, en su mayoría, se pueden poner a platicar y convivir fuera del ambiente familiar, con sus amigos y colegas. Sin embargo, desde hace muchos años es algo que también las mujeres pueden disfrutar.

El centro histórico no sólo de la Ciudad de México, sino de las ciudades más importantes del país, cuenta con al menos una cantina en su haber. En el D.F., tenemos la fortuna de contar con una gran lista de ellas, sin embargo, estoy segura de que la mayoría de defeños nunca se han dado la oportunidad de visitarlas. Y la verdad es que son muy económicas y son un pedazo de tradición en peligro de extinción.

A estas alturas de la vida, la mayoría han cambiado su nombre a “Restaurante Bar”, sin embargo, dentro de ellas, con sus barras de madera, sus azulejos antiguos y fotos de la Revolución Mexicana, puedes sentir que viajas un poquito en el tiempo mientras te tomas una cerveza y de botana, unas enchiladas verdes.

La próxima vez que vayan al centro, métanse a curiosear a una de esas cantinas, van a pasar un rato más que agradable y, si platican un poco con las personas mayores en ellas (que, lamentablemente son la mayoría de los clientes), van a aprender muchísimo de la historia de la ciudad.

Les dejo una pequeña lista de cantinas y su ubicación del Centro Histórico del D.F. (Obviamente hay muchas más).

La Vaquita: Mesones e Isabel La Católica.
La Ópera: Cinco de Mayo y Filomeno Mata.
La Mascota: Mesones y Bolívar.
La Puerta del Sol: Cinco de Mayo y Palma.
Gante: Gante 8.
Alfonso: Motolinia y Cinco de Mayo.
Mancera: Venustiano Carranza, entre Bolívar e Isabel La Católica. (Mi favorita personal)

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