Cuántas veces tenemos que elegir en la vida, montones, y es que cada día hay nuevas opciones para tomar rumbos. Las decisiones empiezan desde muy temprana edad, primero hay que decidir  si se quiere o no jugar, a qué jugar y con quién jugar, esas decisiones son sencillas y divertidas, son momentos alegres, se viven con intensidad y se recuerdan para toda la vida. En mi caso de los momentos más inolvidables en mi niñez fueron los juegos que inventamos, mis primos y yo. Porque, cómo olvidar las tardes montados en el banco de trabajo de mi abuelo Tomas. Ese lugar era prohibido para jugar, pero en el verano nunca hicimos caso y en cualquier descuido de mis abuelos todos sacábamos cosas de la jarciería de una de mis tías, para poner una tienda abierta al público presente en esas vacaciones. Tantos niños jugábamos en ese inmenso trozo de madera que generábamos montones de billetes en papel blanco de diferente denominación, nuestra elección era jugar, a pesar de saber que era probable que tendríamos un regaño de nuestro abuelo. Y esa siempre fue nuestra decisión, cubrir el banco de cosas, sacar la herramienta de Tomas y jugar hasta que se dieran cuenta los abuelos que andábamos ahí en el patio trasero. Seguro tendrás una gran anécdota donde recuerdes que tenías dos opciones. Las nuestras eran: quedarnos sentados aburridos o ponerle emoción a las vacaciones con el juego que nos gustaba mucho, aunque claro tal vez terminaríamos regañados.

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Luego el curso sigue, crecemos y se van poniendo más interesantes y complicadas estas opciones de vida. Llega el final de la preparatoria, el periodo donde tenemos tantas telarañas que nos complica decidir ir aquí o allá, estudiar esto o aquello y a esto le agregamos la salecita de la nueva relación: el amor de pareja. Entonces para seguir por el camino de estar tomando decisiones empezamos por pensar a qué nos queremos dedicar en el futuro.

Recuerdo una frase de Alejandro Jodorowsky “No podemos elegir la música que la vida nos toca, pero si podemos elegir como queremos bailarla” Tenemos en cada etapa de nuestra vida opciones para elegir, al llegar a ser un adulto joven, adulto, adulto mayor, en fin al nacer y hasta antes de morir;  empezamos con responsabilidades más grandes, algunas veces no son tan divertidas, o no queremos verlas divertidas. Pero como dice Jodorowsky, nosotros tenemos la elección de cómo llevarlas en el sendero de nuestro camino, todos los días tenemos que pensar en dar un paso a algo, ya sea en el trabajo, en la casa, en la familia, de pareja, personal, de viajar, de quedarte, de comer, de ir, uf y la lista puede seguir. Mi reflexión es ¿por qué dejamos de tomar esas decisiones de manera fácil y hasta viendo el lado divertido del asunto, como cuando niños? mi única respuesta es que hay un mal que nos aqueja mientras vamos creciendo se llama: miedo. Sí, miedo. Ese ente obscuro que nos aterra y no permite que demos un paso al vacío.

Esa sensación que causa ansiedad y angustia cuando pensamos en los caminos que tenemos enfrente, que luego desaparece cuando los resultados se muestran. Definitivamente tendremos siempre sólo dos opciones a decidir cosas, esta será que la opción sea correcta o equivocarnos, pero cómo lo he mencionado antes, cualquiera de las dos que seleccionemos tendremos un gran aprendizaje, eso es lo valioso y hasta cierto punto creo que ese es el chiste de la vida: aprender para crecer.

Así que recuerda que siempre tienes la opción de bailar a tu son, no al de los demás, no al del mundo, sólo al tuyo y eso solamente tú lo sabrás en la tranquilidad, en la soledad de tu mente y espíritu, tanto, que podrás escoger con calma. Y cree en que, el resultado será una gran aventura por vivir.

Éxito en todas tus decisiones.

Ale Olson

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Alejandra Olson
Espíritu congestionado por las letras, que busca encontrarlas en el camino del hacer literario y de éste encuentro aparezcan historias de empatía con los ojos participantes del espectador. Se dice incipiente escritora, pues cada día se descubre, redescubre, encuentra, pierde hilos dentro de éste oficio. Oficio que necesita dedicación, amor y empeño. Ella es así, tan natural como la vida se lo permita y aguerrida.

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