El anuncio hecho por Enrique Peña acerca de los recursos para Michoacán llega en un momento en que el gobierno federal solicita un respiro por su “gran” esfuerzo por mantener la “paz” en un Estado que sigue sufriendo las malas decisiones de mantener a un gobernador y dejar pasar por más de 6 años situaciones que todo mundo conocía y que era un secreto a voces, el crimen organizado se apropia poco a poco de las “facultades” que debería proporcionar el gobierno.

El hecho de “ofrecer” recursos a diestra y siniestra no garantiza el terminar con los problemas estructurales y de fondo de un Estado que agoniza día con día a los servicios de corrupción presentes día con día, los recursos canalizados a ese Estado no sólo los requiere esa sociedad, existen Estados tan pobres como Chiapas, gobernado por un payaso de revista “Hola” que gasta a diestra y siniestra sin piedad recursos, al igual que Oaxaca, gobernado por un esclavo de una organización mantenida por el propio gobierno federal y estatal y que sirve y despacha de acuerdo a su solicitud, claro incluyendo el presupuesto.

Las buenas intenciones del gobierno federal, pueden mal interpretarse y ser considerado como siempre una sarta de mentiras, ya que la burra no era arisca…, los recursos se ponen en un papel pero nunca llegan a su destino, o si no pregúntenle a las personas que dicen que existen las UECS (Unidades Especializadas Contra el Secuestro), para las cuales se destinaron más de 16 mdp y existen en un papel. Tristemente los recursos públicos son obra y gracia de quien los tiene, de quien los reparte, y diría el dicho mexicano “el que reparte y comparte, se queda con la mayor parte”.

Las transferencias de recursos para enfrentar las carencias de un Estado se solucionan ofreciendo los principios básicos de política social, económica, seguridad y ante todo una planeación e integración con todos los medios de generación de riqueza de la Entidad Federativa, si sólo se siguen recetando “aspirinas”, lo único que provocarán será más caos, y desaparición de poderes y sólo creación de “comisiones” y “zares” burocráticos como hoy en día sucede en la H. Cámara de Diputados y Senadores.

La necesidad de cerrar la puerta de los ingresos y el contrabando a las bandas criminales es una opción que el gobierno jamás se ha planteado, el hacerse del puerto de Lázaro Cárdenas es una medida cautelar, jamás es una medida definitiva, la gran “diversidad” de su negocio simplemente les permite obtener ingresos por: tráfico de armas, secuestro, extorsión, trata de blancas, etc., y mientras el gobierno lo único que hace es seguir alimentándolo con corrupción, malas políticas y pobres servicios en toda la extensión de la palabra.

Hoy en día no sólo bastan buenas intenciones, se requiere algo más allá que simplemente “abrir” la llave y que todo se arregle como por arte de magia, ni siquiera con sus visitas mensuales de Peña Nieto podrán hacerlo.

Peculiaridad

El día de ayer Marcelo Ebrard anunció su renuncia a su cargo en la ONU para venir a rescatar a la izquierda, mientras tanto se pide a Cárdenas que se vuelva nuevamente Presidente Nacional del PRD.

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