En 2013 Angelina Jolie estrenó su opera prima En Tierra de Sangre y Miel, la cinta ambientada en la guerra de Bosnia se centra en los trágicos sucesos acaecidos durante el conflicto en el país sobre la historia de amor de una pareja formada por una mujer bosnia musulmana y un hombre serbio. Un año más tarde Jolie vuelve a retratar las consecuencias de la guerra, esta vez en Japón, a través de la historia de supervivencia del héroe Louis Zamperini en Unbroken. En 2015 Angelina hace un paréntesis en relación a sus trabajos previos para presentar By the Sea, un drama de pareja ambientado en las costas francesas que además protagonizó junto a Brad Pitt. Estos trabajos dejaron un sabor agridulce en cuanto a la labor de Jolie tras la cámara porque a pesar de su compromiso y ambición para narrar las historias, ninguna acabó generando grandes resultados. Después de un hiatus de casi dos años después, la actriz, nuevamente en calidad de directora, regresa para cerrar su trilogía bélica con First They Killed My Father, la primera de películas que genera un consenso positivo y con toda razón.

Jolie se trasladó hasta Camboya (literalmente, puesto que el rodaje se llevó a cabo en su totalidad en el país y tuvo una duración de 60 días) para adaptar el libro que lleva el mismo nombre, escrito por la activista Loung Ung, donde recopila las memorias de su infancia mientras vivió en los campos de la muerte del país asiático a mediados de los 70. Por ello la directora -que también firma el guión junto a Ung- opta un enfoque de la historia desde la perspectiva de una niña de cinco años (Loung) que lucha por sobrevivir tras la repentina llegada del despiadado régimen del Jemer Rojo en Camboya.

Rodaje de First They Killed My Father

La historia goza de un ritmo pausado que permite mejor desarrollo de los hechos, de los personajes, consiguiendo que el ambiente hostigado de la guerra quede perfectamente plasmado en la pantalla a través de la mirada de la inocente Loung. Jolie acierta al rodar la historia en su idioma original y con talento nato (y novato) de Camboya que permite mayor credibilidad y crudeza a la historia. El trabajo del director de fotografía Anthony Dod Mantle, reconocido por su labor en películas como Slumdog Millionare o El Último Rey de Escocia, se conjuga a la perfección entre tonos tierra y sepia para recrear ese ambiente sucio, caluroso y exhausto donde lo único bonito de ver lo aporta la naturaleza y el director aprovecha con planos preciosos como los que rodea a la protagonista, interpretada por la debutante Sreymoch Sareum, cuya interpretación se basa en gestos y miradas más que en líneas de diálogo.

El último tercio de la película sirve como detonante al ritmo previo y crece para deleitar al espectador en una combinación de acción, suspenso y drama donde Jolie recurre a efectos orgánicos (como explosiones reales) y una banda sonora bastante correcta por parte de Marco Beltrami. La directora acierta en su retrato más íntimo sobre la guerra y firma una de las mejores cintas originales que Netflix ha estrenado en 2017.

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