The Leftovers es una serie de HBO que terminó apenas este año 2017 con su tercera temporada, y lo hizo pasando bastante desapercibida en comparación a otras producciones de la misma cadena de éxitos como Game of Thrones y Westworld.

La serie es creada por Damon Lindelof (co-creador de la famosísima Lost) y Tom Perrotta, el escritor de la novela en la que se basa The Leftovers.

Desde el lanzamiento de su episodio piloto en el 2014 hasta el final de la serie, su audiencia lamentablemente nunca fue muy elevada. Pero lo que no se ganó en números, sin duda alguna lo hizo en calidad audiovisual y temática.

Sugerente desarrollo

Tratar de explicar la sinopsis general de esta serie puede ser un poco complicado. A simple vista se puede hablar de ese hecho trascendental que enmarca la serie desde el principio, La Ascensión. Se trata de la inexplicable desaparición simultánea del 2% de toda la población mundial, es decir, 140 millones de personas que literalmente se desvanecieron en cuestión de segundos, sin explicación aparente.

Pero eso es tan sólo un hecho descriptivo del argumento, ya que la serie no se enfoca tanto en el misterio del asunto, sino en lo que queda después, y ahí está la gracia de la serie. El resto del mundo que se quedó con ese vacío imprevisto, que no parece tener vuelta atrás. ¿Por qué se fueron? ¿Están vivos? ¿Dónde están? ¿Volverán? Esas son tan sólo algunas incógnitas que dejó el hecho. Porque como se menciona, The Leftovers no sólo se trata de la desaparición, sino de la reacción de los que se quedaron.

Una particular característica de la serie es que en la mayoría de los casos, se concentra más en las preguntas que nos deja, que en las respuestas que nos ofrece. Desarrollando la trama de una manera sugerente y dejándonos con una situación donde las cartas están echadas, pero nos toca a nosotros mismos decidir qué hacer con ellas.

The Leftovers no es una serie muy difícil de entender basándonos en el aspecto literal del mensaje, aunque incluso en este ámbito sobresale, pero, llevándolo a un plano más significativo e intrínseco es donde encontraremos la verdadera belleza de la cuestión.

Un discurso que se nutre de recursos metafóricos por donde se mire, alegoría tras alegoría y simbolismo tras simbolismo.

Los Culpables Remanentes

Esta secta es la cara de un importantísimo tema de la serie, la culpabilidad de seguir adelante. Una perfecta representación de ese sentimiento de culpa que se hace presente en ocasiones cuando el agrado parece haber hecho olvidar el mal rato que dejó cierta situación. Los Culpables Remanentes están ahí con sus vestimentas blancas, sus cigarrillos y sus rostros inexpresivos para que sin necesidad de pronunciar una sola palabra, evitar que se olvide.

Los Culpables Remanentes, The Leftovers

Filosofía de la mano con la religiosidad

Aparte del enfoque socio-antropológico en el que se enfoca The Leftovers, también se enriquece de lleno con la filosofía al momento de ligarse a ciertos aspectos del existencialismo como corriente. Entre tanto, esta serie desarrolla la temporalidad de los sujetos y el descubrimiento claro sobre la razón de la existencia concreta en el mundo, centrado más que todo en un personaje en particular (Kevin). De  igual manera, desenvolviendo también una relación existencial dentro del ámbito teísta y espiritual.

Desde su primera temporada se nota este aspecto, sobre todo con el desarrollo del personaje interpretado por Christopher Eccleston (Matt Jamison), sin embargo, poco a poco se va escalando más y más hacia el ámbito de la religiosidad con cada temporada. Durante la segunda entrega se suma el tema de un lugar sagrado donde parece ocurrir toda clase de milagros, pero donde eventualmente la culpabilidad hace de las suyas.

Mientras que para la tercera temporada se da una escalada definitiva que gira alrededor de Kevin Garvey (Justin Theroux). Por otro lado, en el acostumbrado episodio dedicado a Matt, se desenvuelve una alegoría bíblica espectacular e incluso una representativa figura de “Dios”. Indudablemente un portentoso episodio meritorio de un análisis posterior, como tantos otros.

Etéreo soundtrack

Es necesario hacer un paréntesis especial para la música compuesta por Max Richter, un verdadero deleite para los oídos que le otorga una carga mucho más compensada a cada escena que tenga lugar alguna de sus composiciones.

Sin duda la música de Max Richter seleccionada para The Leftovers es un trabajo magnífico, un aspecto que caracteriza la serie, dándole una escalada de emoción ineludible con cada resonar del piano y el violín.

Por otro lado, cuando no se hace uso de la maravillosa música de Richter, el resto de la elección para el soundtrack queda perfectamente acorde. Definitivamente el ámbito musical ayuda a la serie a subir hasta el altísimo lugar en el que se encuentra.

Destacando por mención especial el opening de la primera temporada, una pieza que en cuanto a música y visuales, no le queda otro adjetivo que el de magistral.

Brillante elenco

Como si fuera poco lo que ya tiene a favor, The Leftovers también goza de un elenco que no tiene absolutamente nada que envidiarle a ninguna otra producción. El espectacular trabajo interpretativo que brindan Carrie Coon, Justin Theroux, Christopher Eccleston y Ann Dowd, solo por nombrar algunos recurrentes, sin exagerar, es sencillamente una cátedra de actuación en cada uno de los episodios.

Viajes metafóricos

Entre los episodios más interesantes y cautivadores que tiene The Leftovers, se encuentran sin duda alguna esos en los que Kevin da una visita hacia otro extremo absoluto de su conciencia.

Estos episodios en específico tienen un material tremendamente significativo y simbólico que se dispara en comparación al resto de los episodios, pero que sin embargo, se conecta perfectamente con la línea argumental general.

Y es importante acotar que, además de aportar otro grado de complejidad  a la construcción de la trama, la combinación de soundtrack y el contenido de sus imágenes se funden en un verdadero deleite analítico y audiovisual.

International Assassin, 2×08. The Leftovers

Distintivo final de serie | The Leftovers

Damon Lindelof es bastante conocido e incluso odiado por el sorpresivo series finale que hizo para Lost. Con The Leftovers afortunadamente no se alejaron demasiado del concepto general de la serie, sin embargo, le dieron un toque bastante singular.

Respondiendo a ciertas incógnitas que nos dejaron desde el inicio de temporada, se plantea un interesante argumento paralelo que Nora (Carrie Coon) vería por sí misma. Pero aun así, desarrollando la trama con un sobresalto temporal, que nos deja el mismo dilema abierto que tiene Kevin entre manos, la opción de si creer o no en la palabra de Nora.

De lo más distintivo que pudo tener la última temporada, sobre todo el final, es el hecho de que todo lo sucedido se reduce a la emoción de lo más personal.

En conclusión, The Leftovers es una serie que amas o detestas, no hay término medio. Pero, ciertamente vale absolutamente la pena darle una oportunidad y descubrir de qué lado se encuentran, porque podrían encontrarse con una propuesta aburrida e incoherente, o tal vez con una de las mejores series que hayan visto hasta ahora.

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