¿Por qué celebrar que nos estamos haciendo más viejos? 

Cuando somos jóvenes queremos cumplir y cumplir años para llegar pronto a ser legalmente adultos y ‘hacer lo que se nos venga en gana’, pero apenas cumplimos la mayoría de edad, que en Colombia es de dieciocho años, empezamos a quitarnos edad para ya no parecer tan viejos. Antes de la mayoría de edad nos prohíben cosas como ingerir licor y entrar a discotecas, pero aún así nos damos nuestras artimañas para hacerlo  y la pasamos genial, pero cuando legalmente podemos hacer todo eso, ya no nos parece tan divertido como antes, a lo mejor porque ese era el placer que sentíamos, saber que estábamos haciendo algo indebido y nos provocaba cierta excitación.

Los niños siempre esperan ese anhelado día de cumpleaños y la celebración del mismo con una fiesta llena de globos, piñata, helado, muchos invitados y por supuesto muchos regalos que al final ninguno te va a terminar gustando; pues quien elige esos regalos son los padres y terminan comprando cosas ‘que sean útiles’, como sábanas para la cama, pijamas, zapatos y cosas por el estilo, ¿a qué niño le interesa que le regalen cosas como esas? Creo que a ninguno. Ahora bien, en mi caso desde que soy adulto, he tratado siempre de evitar que recuerden mi cumpleaños y quisiera que fuera un día más en el calendario, no me gusta recordar que soy un año más viejo, que tengo no un año más de vida, sino al contrario, tengo un año menos que vivir y que la misma vida me está pasando frente a mis ojos sin en realidad haber conseguido algo realmente importante. Siempre por estas fechas hago un análisis de lo que ha sido mi vida, nunca lo puedo evitar, y me doy cuenta de todo el tiempo que perdí haciendo estupideces que para nada me servían pero que por ser joven no me daba cuenta.

Ahora pensemos en la vejez, el promedio de vida de los colombianos es de 70 años en los hombres y 77 años en las mujeres, yo no sé ustedes pero no quisiera llegar a tal edad, ya uno con esos años encima empieza a sufrir de innumerables enfermedades, las más comunes son diabetes, hipertensión, sordera, artritis, osteoporosis, alzheimer, en fin; solo con alguna de la anteriores la calidad de vida ya disminuye bastante, eso sin nombrar el bajo deseo sexual, que, solo con eso en mi caso ya daría para querer dejar este mundo.

Por eso al escoger a mi esposa, lo haré pensando en la vejez, una que realmente soporte mis dolencias, mis quejas, mi mal genio; que de por sí ya es bastante difícil de llevar, no me quiero imaginar cómo será cuando sea ‘adulto mayor’.

Esas son solo unas razones por las que, para mí, celebrar el cumpleaños es como decir: felicitaciones te queda un año menos de vida, te estás haciendo más viejo, nadie te va a aguantar, te vas a enfermar, no vas a poder comer ni tomar lo que te gusta y lo peor, el sexo te va a repugnar, lo vas a odiar y no vas querer volver a ver una vagina en tu vida. ¿Realmente creen que eso es vivir? Porque para mí no lo es.

Desde que tengo dieciocho años, cada cumpleaños tomo y me embriago, porque para mis amigos eso hay que celebrarlo y nunca me he podido perder, no sé si sean los tragos o realmente pasa, pero en medio de esa borrachera termino viendo a la muerte que me dice: aprovecha y disfruta que te queda un año menos.

¿Eso es lo que debemos celebrar, que nos estamos muriendo cada vez más jóvenes? No lo creo.

 

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