Asesinatos misteriosos, madrastras malvadas y avaricia, sobre todo, la avaricia, quedaron plasmadas a lo largo de los seis hechos que complementan la primera parte de la lista. En un momento donde la televisión, sea a través de canales de suscripción o plataformas digitales, está ganando mayor terreno, que cualquiera de estos hechos sea contado en la pantalla chica no tendría desperdicios. Historias que, a pesar de ser reales, no tienen nada que envidiar a los dramas más potentes en las diferentes parrillas televisivas.

07. LA MISTERIOSA DESAPARICIÓN DE LOS PRÍNCIPES DE LA TORRE.

Al Rey Eduardo V, de 12 años, y su hermano, el Duque Ricardo de 9 años se les conoce como los Príncipes de la Torre gracias a uno de los sucesos más macabros en la historia de Mark monarquía anglosajona.

Los niños eran hijos de Eduardo IV e Isabel Woodville, conocidos por participar activamente en la Guerra de las dos Rosas. Los niños, criados por su familia materna, los Woodville que eran considerados unos ambiciosos, fueron puesto en custodia de su tío Ricardo, el hermano del Rey, quien a su vez lideraba el movimiento anti-Woodville. Este, en calidad de Lord Protector, los tomó como prisioneros en la Torre de Londres, para entonces, en 1483, Palacio Real. Mientras tanto, Ricardo hacia saber que los niños eran bastardos ya que el Rey estuvo casado con Leonor Talbot, antes de casarse con Isabel y nunca se divorció, por lo tanto era bígamo. De ese modo, Ricardo buscaba deshacer el nombramiento del pequeño Eduardo V como Rey para ascender el al trono y lo consiguió. El parlamento aceptó los alegatos y el Rey fue destituido y posteriormente reemplazado por su tío. Después de aquello no se supo nada de los niños.

Con el tiempo, muchos se convencieron de que Ricardo les había asesinado, ordenando que les asfixiaran en la misma torre donde eran prisioneros. Otros aseguran que una vez nombrado Rey, Ricardo no tendría motivos para asesinarlos por lo cual los mantuvo en cautiverio el resto de sus vidas, sin embargo el desinterés de este por averiguar el paradero de sus sobrinos alimento su perfil de culpabilidad.

Así mismo el tiempo se encargó de poner en el mapa otros sospechosos: Henry Stafford, mano derecha de Ricardo III y descendientes de Eduardo III quien posiblemente tenía interés personales en la corona; Margaret Beaufort, madre de Enrique VII quien aspiraba a que su hijo ascendiera al trono y que más tarde se convertiría en una de las damas de compañía de la esposa de Ricardo III; o el mismo Enrique VII, asesino confeso de John de Gloucester, uno de los hijos ilegítimos de Ricardo III.

08. LA HISTORIA DE JUANA, LAS CATALINAS Y LAS ANAS.

La vida y amoríos (¿realmente las amó?) de Enrique VIII ha dado para crear documentales, largometrajes y series de televisión, sin mencionar los textos escritos entorno a su figura. Sin embargo, es curioso ver como, normalmente el personaje principal siempre es él, y sus esposas personajes secundarios. Tal vez un retrato de lo que significaron estas mujeres para él, personajes de fondo. Qué interesante sería tener la historia desde otra perspectiva, la de sus esposas. Las víctimas.

Enrique se encargó de humillar a Catalina de Aragón cuando está ya no podía darle hijos (por cuestiones de edad) y botarla como un trapo roto. Deshizo su matrimonio para casarse con Ana Bolena, una joven, mucho menor que Catalina, que, prácticamente fue vendida al Rey, de manos de su padre y tío para que este tuviera hijos varones. En vista de que Ana no cumplió, el Rey estuvo de acuerdo en que la decapitaran por acusaciones que jamás se comprobaron y se casó meses después con Juana Seymour. Juana fue, un lobo con piel de cordero, quiso implantar órdenes que sólo el Rey pudo detener cuando la amenazó de acabar como Bolena. Luego contrajo matrimonio con Ana de Cleves, una joven tímida descrita como “la esposa fea de Enrique”. Luego, propensa a un final fatídico, estuvo la joven Catalina Howard, quien se casó con el Rey teniendo solo 16 años, mientras que el ya estaba bastante mayor y padecía obesidad. El Rey no podía tolerar la repulsión de Catalina hacia él por lo cual también mando a que la ejecuten, argumentando los mismos hechos que utilizaron en contra de Ana Bolena: adulterio que, sólo en el caso de las mujeres, significaba traición. Por último estuvo Catalina Parr quien consiguió que el Rey se reconciliara con las hijas que tuvo en sus matrimonios previos, incluyendo Isabel I, la hija de Ana Bolena.

09. CARLOS I Y SU COMPLEJO DE DIOS.

Joe Wright, que este año regresa con The Darkest Hour (película sobre Winston Churchill que, probablemente, le de el Oscar a Gary Oldman) hace casi dos décadas se metió de lleno en la monarquía para dirigir la serie sobre Carlos II, un Rey que vivió con el trauma de perder a su padre quién fue ejecutado y es esa parte la más truculenta (e injustamente interesante) y la que no nos cuentan. Carlos I era un caballero, de presencia magnética según era descrito pero también se dice que fue prepotente, egoísta y mentiroso. Comenzó a tomar decisiones sin el consentimiento del Parlamento, como cobrar impuestos. Entonces, antes de que absorbiera todo el poder, decidieron bajarle los humos y le arrestaron. Le acusaron de traición y “otros altos crímenes”. Carlos creía que no podía ser juzgado, que solo valía su mando, otorgado por Dios a través de la corona. Pero Carlos se equivocó y fue ejecutado.

10. LA VIDA OCULTA DE ANA ESTUARDO.

Ana gobernó Inglaterra, Escocia e Irlanda por lo que se le conoce como la primera Reina de Gran Bretaña pero su reinado estuvo marcado por otros sucesos más dramáticos o secretos, para aquel entonces, impronunciables. Por ejemplo, la Reina se casó con Jorge de Dinamarca y tuvo diecinueve hijos, todos murieron. También se dice que a pesar de la estabilidad de su matrimonio, la Ana buscaba consuelo en su mejor amiga, Sarah Churchill, quien, según allegados, fue también amante de la reina.

11. EL AMOR SECRETO DE GUILLERMO IV POR LA ACTRIZ DOROTEA BLAND.

Muchos romances han marcado la historia de la monarquía británica por su trascendencia en la cultura pop: el agitado matrimonio de Diana y Carlos, luego la unión de este con Camila o la abdicación de Eduardo VIII por Wallis Simpson, su esposa hasta los últimos días de su vida. El último que ha protagonizado un romance de prensa ha sido Harry quien el año que viene se casará con Megan Markle, una mujer mayor que él, divorciada, afroamericana, actriz y plebeya. Qué fuego hay ahora mismo en el palacio de Buckingham. Pero Harry no es el único con debilidad por las actrices, Guillermo IV también perdió la cabeza por una, Dorotea Bland, solo que su historia no tuvo final feliz.

Dorotea Bland era británica y a inicio de los 1810 se convertiría en una de las actrices más famosas en Inglaterra. La describían como la actriz con las piernas más hermosas aunque se caracterizó por interpretar personajes masculinos en el escenario. La Señora Jordan, su nombre artístico, era inteligente e ingeniosa fue así como se ganó la admiración de muchos hombres de alta sociedad, incluyendo a Guillermo, aun no era Rey. Fueron amantes durante años, llegó a vivir con el y tuvieron diez hijos, todos ilegítimos. Nunca pudieron casarse ni vivir su amor en público.

12. EDUARDO VIII, EL REY NAZI.

Cuando se habla de Eduardo VIII se habla de su abdicación, de como dejó todo para casarse con Wallis Simpson pero una características bastante escabrosa de su reinado, por lo que mantienen bajo perfil, fue su amistad con Hitler, por lo que muchos le señalaban como la marioneta del líder nazi. En los años setenta, el Duque de Windsor llegó a decir que Hitler “no era un mal tipo” y que la Segunda Guerra Mundial fue causada “por los judíos y por los rojos”.

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