Dicen que todo depende de la actitud con que lo tomes, en otras palabras usamos la famosa frase de “todo depende del cristal con que se mira”. Así comprendemos porque lo que a unos les parece nefasto para otros es lo más maravilloso que haya pisado la Tierra. Claro eso hablando de personas pero yo creo que esto tiene algo de verdadero: la actitud tiene mucho que ver con que la vida sea bella o una pena.

Vamos paso a paso, digamos que te levantas y te caes de la cama y en lugar de enojarte y gritar improperios decides sonreír y decir: ¿qué importa? Entonces te levantas y con esa sonrisa en la cara continuas el día, de pronto te das cuenta que los árboles se ven más verdes, el cielo más azul, la gente se ve más alegre y sin importar que ocurra te das cuenta que tienes la capacidad de ser feliz.

¿Por qué? ¡Pues tú lo decidiste! Ese día decidiste usar unos, llamémoslos lentes rosas, para ver la vida como realmente es: HERMOSA. Decidiste no dejar que un pequeño incidente arruinara un día perfecto, decidiste darte cuenta que todos los pequeños detalles que te rodean día a día logran adornar tu vida e ignorar aquello que puede amargarte, como esa señora de recepción que te pone mala cara cuando pasas.

Tú tienes el control, no hay falla porque la vida es del color que tú quieras verla y nada impide que si quieres verlo así el lunes es sábado y las horas duran 90 minutos. Sonríele a la vida, ve cada amanecer como una oportunidad y abraza las cosas buenas de la vida, hagas lo que hagas no te amargues. Feliz día.

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