Cómo podemos denominarle a esta copia mal hecha (por tercer año consecutivo) del “Black Friday”, claro encontraron el nombre ideal “El Buen Fin”, mismo que se encuentra en el “puente” de la conmemoración de la Revolución Mexicana.

Primero empecemos con lo que trata de hacer el gobierno respecto a este tipo de estrategias, lo que se fomenta es el consumo interno, parte integral de la demanda agregada, en términos prácticos el crecimiento de la economía (es una parte no quiere decir que así sea), por que intervienen diferentes actores que hacen que funcione el sector servicios a gran escala, que quiero decir que dadas las ofertas se incrementa el número de compras, por tanto se requieren más productos, en su defecto insumos y por tanto se pone a trabajar la planta y mano de obra productiva.

La característica principal es ofrecer descuentos, premios, bonificaciones y/o rebajas sobre lo ya rebajado (en EE.UU. es la no aplicación de impuestos y en algunos “super descuentos”), pero pareciera que las grandes cadenas no están dispuestas a ceder parte de sus ingresos en ayudar a fomentar el crecimiento de este país, se notan apáticos como los dos años anteriores, sólo integrando a sus “promociones” artículos fuera de temporada, merma, etc., y claro solicitando al gobierno federal “estímulos fiscales” para que puedan ingresar.

Este tipo de mecanismos de proyección de consumo no resultan en México dada la cantidad de pobreza, nulo ingreso disponible, ahorro y claro de la poca y cada vez menos clase media que se dedica a alimentar y salvaguardar el gasto gubernamental; y claro todo esto puede ser contraproducente para la economía, dado que las personas ocupan las líneas de crédito que tienen disponibles (que no representan un ingreso adicional), y lo único que se está generando es el sacrificio de consumo futuro, o alargar la deuda contraída en el presente o en su defecto dejar de adquirir más adelante los bienes y servicios necesarios.

El uso del crédito puede ser contraproducente debido a que incrementan la cartera vencida de las Instituciones Financieras y como consecuencia aumento de reservas preventivas y consumo de capital adicional que utilizan para poder operar, lo que ocasiona que se tenga cartera “tóxica” que después tiene que adquirir el gobierno (como sucedió con el FOBAPROA, aunque ahí cabe aclarar que eran los mismos dueños quienes se auto prestaban y que a la fecha seguimos pagando).

La trampa de liquidez que origina el consumo excesivo por “El Buen Fin” puede causar problemas sistémicos en la economía, y no es que se diga que no se gaste, pero hay que hacerlo de manera razonable y con la mente fría para decir que es posible pagarlo con máximo el 30% del ingreso disponible que se obtendrá como parte de las prestaciones de fin de año otorgadas por las empresas.

El GF ha publicado vía DOF estímulos fiscales para el uso de medios de pago, y para las pequeñas y medianas empresas de promoción del consumo y que sea compensado con el pago de ISR del período inmediato siguiente, esperemos que este “Buen Fin” sea razonable y que las empresas puedan dejar de ganar por lo menos un fin de semana y contribuyan un poco a la mínima propuesta de crecimiento del consumo interno. 

Peculiaridad

Se está poniendo en juego la presidencia nacional del PAN para el próximo año, pero no hay reglas, no hay convocatoria, pero lo que si hay es competidores, exclusiones y hasta restricciones, no cabe duda que el poder es el poder.

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