Ese que ha estado contigo incluso en los momentos más difíciles, sin quejarse,  siempre al pie del cañón pero que algunas personas pueden pasar toda su vida ignorándolo, ni se percatan que continuamente estuvo ahí.

Y es la realidad, mucho más del cincuenta por ciento de las quejas, de los disgustos, del llanto son a causa de mal de amores. Sí, me atrevo a decir que nadie se salva jamás de este problema, en cierto momento alguien se irá de tu lado sin previo aviso o de la noche a la mañana descubrirás que no era la persona indicada ni lo que tu esperabas.

También cientos de veces me ha tocado escuchar frases como “¿dónde andará el amor de mi vida?”, o “él era el amor de mi vida” y enseguida surge la tristeza por lo que se nos fue o creemos que no ha llegado ni lo hará.

Pero estos tragos amargos, esas escenas comiendo una caja de chocolates mientras nos deprimimos viendo una película romántica, todos esos ratos de sufrimiento son totalmente inútiles y se podrían evitar.

La solución es muy simple aunque a la mayoría se nos complica y no se basa en encontrar a la pareja ideal o en ninguna persona, está en nosotros, en tan solo tener un poquito de voluntad, en confiar.

Y aunque incluso a mí me costó mucho trabajo y tropiezos entenderlo, ese famoso “amor de tu vida” eres TÚ. Ese ser que soportará tu mal humor, que jamás te dará la espalda ni te abandonará, porque indudablemente en algún capítulo de tu vida estarás “solo”, lo escribo entre comillas debido a que quizá tus seres queridos ya no estén y necesites enfrentar por ti mismo las adversidades, pero esto no es malo, la soledad en ocasiones puede ser maravillosa.

Lo único que necesitamos conocernos, a convivir con nosotros mismos, a reconocer nuestras fortalezas, virtudes y desde luego nuestras debilidades para sacar nuestro máximo potencial, para una vez hecho esto sepamos que somos individuos únicos que ocupamos un lugar en el mundo que nadie más podría, que incluso los errores o defectos nos convierten en esa persona indispensable y perfecta que aprendiendo a amarla no dependeremos de nadie más, nos bastaremos para ser felices y tener una vida plena sin más corazones rotos.

aire

Samantha Rocha.

 
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