La mayoría de los mexicanos nos conmocionamos al saber que connacionales son ejecutados por la sentencia de muerte, una pena muy controversial que nos pone a pensar.

ripEs interesante ver como opera lo que se hace llamar “justicia” en algunas parte del mundo, incluso lo justo es relativo, ya que como se sabe lo acontecido con Edgar Tamayo fue indignante para muchas personas en México, mientras que la madre del policía asesinado hace veinte años decía sentir un poco de “alivio” después de la ejecución del presunto responsable de la muerte de su hijo.

El michoacano Edgar Tamayo fue ejecutado el 22 de Enero 2014 y a las 21:32hrs declarado oficialmente muerto, fue mediante la inyección letal que este mexicano perdió la vida en la  Unidad Carcelaria Walls, en Huntsville, Texas.

Reporteros y gente que se encontraba presente durante su ejecución han declarado que el mexicano parecía tranquilo, sereno y resignado,  además no quiso que ninguno de sus familiares estuviera presente, por lo que ya se había despedido de sus seres queridos.

El caso está lleno de complicaciones e interrogantes a las cuales no se les prestó mucha atención, por lo que lo más fácil fue matar al señalado como culpable, cabe recordar que Texas es un estado republicano que tiene severas medidas contra los “criminales”(y más si estos son mexicanos).

La  Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) y organizaciones como Human Rights Watch o Amnistía Internacional presumen haber estado en contra de esta pena, ya que como se sabe, el caso contiene muchas anomalías que hubiera valido la pena revisar concienzudamente.

La pena de muerte es un tema delicado, ningún ser humano tiene la calidad moral de decidir cuándo quitarle la vida a otra persona y menos como forma de hacer “justicia”, esta es una ley  despiadada, que sólo sirve para tranquilizar a una sociedad que posee una doble moral inquebrantable, donde lo único que se siembra es violencia y discriminación en la mente de sus integrantes.

Francamente creo que la justicia nunca operará igual para ricos que para pobres, también se ve una gran diferencia cuando se trata de mexicanos y ciudadanos de algún otro país (como ya es sabido). Es triste saber de inmigrantes que cruzan la frontera y las mismas autoridades extranjeras los matan a sangre fría, como si fueran una especie de plaga, no he sabido que alguna de estas autoridades  haya sido sentenciada a muerte por esto y no es que lo se quisiera pero no entiendo que mecanismo usan para decidir quién debe morir o no.

En fin, Edgar Tamayo de 46 años, fue el noveno mexicano en recibir la pena de muerte en Estados Unidos, y el que sigue está planeado para Abril.

Descanse en paz Edgar Tamayo.

 

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