Con cada decisión que tomamos, perdemos algo, ganamos otra cosa sin duda; pero aquello que dejamos atrás, muchas veces y si hemos sido agraciados, es algo que nos hizo felices mucho tiempo, algo que nos ha dejado huella y que nos ha cambiado para siempre, decirle adiós y cerrar el libro no es cosa fácil. Se vale llorar por lo que se ha perdido, se vale extrañar aquello que nos hizo felices, se vale decir, “gracias por esto que viví, gracias!”

Se vale gritar, se vale recordar cada uno de los momentos que atesoramos como huellas de guerra, o como pruebas de aquello que atesoramos. Nos sabemos de memoria cada uno de esos instantes especiales, ya sea por lo hermosos o por lo difíciles que fueron, para bien y para mal ya no tendremos que vivirlos, y por alguna razón es que hemos tomado la decisión de dejar algo atrás.

Sin duda, tomar una decisión con todo lo que ella acarrea, es de las cosas más difíciles que podemos hacer; muchos nos advierten o nos hacen pensar, pero nadie, nadie puede decirnos cómo vamos a sentirnos. Eso es algo que tendremos que afrontar cuando estemos ahí.

camino

Todos podemos tomar decisiones, y en el mejor de los casos, decisiones inteligentes, pero pocos estaremos conscientes que con cada decisión tomada, un libro se cerrará y con ello, un ciclo de nuestra vida terminará.

Cada fin, es un nuevo inicio para quien quiere seguir adelante, de la forma que sea posible.

En un mundo de sentimientos, tomar decisiones es de valientes, y somos muchos los que nos atrevemos a buscar el tesoro al final del arcoiris.

Imágenes de javimininodelsilencio.blogspot.com y iglesiaadonai.org

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