Todos hemos pasado por situaciones que nos han hecho sentir tristes, apáticos, culpables, abatidos o cansados. Es común que esto ocurra de manera esporádica y desaparezca sin más.

Sin embargo, en ocasiones este estado se prolonga más allá de un par de semanas y se vea acompañado de trastornos en los hábitos de sueño, en la alimentación, nuestra autoestima se ve afectada, no podemos concentrarnos en el trabajo ni en nuestras actividades cotidianas, nos sentimos cansados todo el tiempo y dejamos de sentir placer, incluso de tipo sexual. Además puede ocurrir que nuestro consumo de alcohol o de drogas sea más marcado en este tiempo. Hablamos de estar deprimidos.

¿Qué es la depresión?

Se entiende a la depresión como un trastorno mental que afecta nuestro estado anímico en el cual los sentimientos de tristeza, pérdida, ira, frustración, abatimiento y culpabilidad interfieren con nuestro desarrollo cotidiano y nos hacen incapaces de disfrutar las cosas.

Además de ser un padecimiento en sí misma; está ligada a otros padecimientos como síntoma: ansiedad, trastorno bipolar, insomnio, esquizofrenia, etc.

La depresión puede ser un estado temporal, pero diferentes fuentes consultadas coinciden que cuando se extiende más de dos semanas debe tratarse clínicamente. Existe además una predisposición genética al padecer depresión, que puede ser desencadenada por factores externos, aunque generalmente es un hábito aprendido.

La depresión es más común durante la adolescencia, pero se puede presentar a cualquier edad. Estadísticamente es más diagnosticada en mujeres, aunque también es cierto que son las mujeres quienes más buscan apoyo para esta condición. La realidad es que puede afectar a hombres y mujeres desde la infancia hasta la vejez.

Es importante reconocer cuando ese estado “melancólico” se está prolongando más allá de un par de semanas; está afectando nuestra vida laboral, social  y afectiva. Es necesario buscar ayuda psicológica o de grupos de apoyo, dado que la depresión clínica prolongada y sin atención aumenta el potencial suicida de quien la padece.

¿Cómo se origina la depresión?

Ya mencionamos una predisposición genética (física) al estado depresivo, sin embargo algunos de los factores que pueden causar depresión son:

–          El rechazo o aislamiento social.

–          Una ruptura amorosa o el divorcio (incluso el de los padres).

–          La muerte de un ser querido.

–          Perder un trabajo o reprobar una materia si se es estudiante.

–          Enfermedad de un familiar o amigo cercano.

–          El insomnio.

–          Enfermedades propias como el cáncer, hipotiroidismo o cualquiera que provoque dolor prolongado.

–          Uso de esteroides (incluso los recetados médicamente)

–          El alcoholismo o la drogadicción.

Existe además un factor fisiológico en el desarrollo de la depresión, cuando existe un descenso en los niveles de serotonina a nivel de las uniones neuronales, donde es estrictamente necesaria la valoración y tratamiento médico.

 

¿Cómo identificar si estoy deprimido?

Como un padecimiento reconocido por la Organización Mundial de la Salud, existe una sintomatología a la que hay que atender para identificar la depresión. Cinco o más de estos síntomas merecen la atención de un experto en salud mental para un diagnóstico correcto:

1)      Tristeza sin motivo aparente.

2)      Estado de ánimo irritable (molesto, enojado).

3)      Cambios bruscos del estado de ánimo (Por ejemplo del desgano a la hiperactividad).

4)      Disminución o pérdida del placer en las actividades cotidianas.

5)      Disminución o pérdida del interés por el trabajo diario.

6)      Disminución o pérdida del apetito sexual.

7)      Es muy difícil mantener la concentración en cualquier actividad.

8)      Es común olvidar las cosas.

9)      Disminución de la capacidad intelectual.

10)   Dificultad para conciliar el sueño o exceso de sueño.

11)   Cambios en el apetito, con pérdida o ganancia de peso.

12)   Desgano, cansancio, falta de energía.

13)   Sensación constante de dolor.

14)   Angustia y/o miedo sin causa aparente.

15)   Problemas de autoestima: sentimientos de culpa, de inutilidad, odio a sí mismo, desesperanza, abandono, no estar a gusto con uno mismo.

16)   Volverse sedentario o hiperactivo cuando habitualmente no se es así.

17)   Disminución de la actividad social, retraimiento de la vida social o inactividad.

18)   Haber presentado anteriormente un estado depresivo diagnosticado.

19)   Desmotivación general.

20)   Se piensa en la muerte o en el suicidio reiterativamente.

¿Cómo se trata la depresión?

Antes de entrar de lleno en el tratamiento es necesario remarcar que sólo un experto en salud mental (médico, psiquiatra, psicoterapeuta o psicólogo) puede diagnosticar efectivamente este padecimiento. Por lo que es necesario acudir a consulta con un profesional. Solo una evaluación de este tipo puede determinar el tratamiento a seguir.

Las sesiones de psicoterapia es el tratamiento más común empleado para el tratamiento de la depresión. Éstas pueden ser interpersonales (la depresión es multicausal y debe entenderse cada factor desde el contexto del individuo), cognitivas (la depresión es causada por un desorden del pensamiento y el individuo debe analizar y trabajar en estos errores cognitivos) o conductuales (el análisis de la conducta del paciente en diferentes situaciones y el cómo hacer gratificantes estas situaciones). Estas terapias requieren varias sesiones y pueden durar hasta 10 o más semanas. Existen también terapias psicodinámicas breves, pero sólo un profesional puede saber cuál es la más conveniente a cada caso.

No es recomendable que alguien que está en tratamiento para la depresión se encuentre solo, por lo que el especialista muy probablemente recomiende terapias familiares, grupales, sugiera grupos de apoyo o el acompañamiento.

Cuando la depresión es profunda, el psicólogo o terapeuta puede canalizar al paciente a atención con un psiquiatra. El psiquiatra es el profesional médico capacitado para prescribir un tratamiento a base de medicamentos, principalmente antidepresivos. La prescripción de antidepresivos generalmente estará acompañada de alguna terapia de apoyo.

Sólo en casos realmente excepcionales, el internamiento psiquiátrico y terapias como la electroconvulsiva son necesarios.

Por otro lado, se ha demostrado que terapias alternativas como la meditación, yoga o aromaterapia han resultado efectivas en el tratamiento de la depresión, aunque siempre es necesario contar con un diagnóstico profesional.

¿Se puede prevenir?

Todos estamos expuestos a tener un episodio depresivo, de hecho es perfectamente normal sentirse triste o desmotivado en alguna ocasión. Sólo quiero hacer hincapié que merece prestarle atención cuando estos sentimientos son constantes y se prolongan durante más tiempo de lo que considerarías normal.

No podemos prevenir la tristeza, sin embargo existen hábitos que nos ayudarán a manejar mejor nuestros episodios depresivos:

1.- Realizar ejercicio físico por lo menos 3 veces por semana. Esto incrementa el bienestar general y ayuda a mejorar tu autoimagen. Además favorece la acción de los antidepresivos si ya estás en tratamiento.

2.- Lleva una dieta balanceada. La depresión también está asociada a la carencia de ciertos nutrientes como el cobre, zinc, litio y vitaminas del grupo B. Es recomendable además consumir algún suplemento de Omega 3 (se encuentra además en el atún y el salmón).

3.- Dormir bien. Mejora tus hábitos de sueño, duerme las horas necesarias para tu descanso, procura acostarte y levantarte siempre a la misma hora. Esto ayudará a mejorar tu rendimiento en general y tu humor.

4.- Evita el consumo de alcohol y drogas psicoactivas. (No necesitas una explicación para esto ¿cierto?).

5.- Desarrolla una actividad o hobbies que te haga feliz.

6.- Dedica tiempo a tu familia y amigos, ellos son tu grupo de apoyo principal.

7.- Si eres una persona religiosa, busca el consejo espiritual de tus clérigos. Esto debería reconfortarte ante la depresión.

8.- Date tiempo para probar algún método de relajación en tu día a día: Meditación, yoga, tai chi. Esto ayuda siempre a aclarar nuestra mente.

Espero que hayas encontrado interesante este artículo y sobre todo de utilidad para ti. ¿Por qué no nos compartes tu opinión?

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