¿Realmente somos auténticos, somos como queremos ser?

Estamos viviendo tiempos en los que ser aceptado representa mucho y es indispensable en el día a día, la necesidad de aceptación, hay quienes incluso cambian sus gustos y se comportan de forma diferente para ser aceptados.

Hay quienes llegan a grandes niveles de cambio para poder ser aceptados por los demás, personas que dejan de hacer lo que realmente les gusta por hacer las cosas con los demás, por convivir, dejando poco espacio para la espontaneidad y nulo lugar para la originalidad haciendo lo que otros disfrutan, la muestra es que vamos a los lugares a los que la sociedad acepta, a los lugares a los que nos dicta la mercadotecnia, o a los que la gente común disfruta, incluso volviendo de la vida una auténtica rutina.

¿Escuchamos realmente la música que disfrutamos o escuchamos algún tipo de música por parecer más “cool” o tal vez ocultamos que nos gusta cierto cantante por que a nuestro círculo social no les gusta o porque la sociedad lo cataloga de cierta forma?

¿Somos capaces de decirle al mundo lo que más amamos en la vida, cuál es nuestro sueño o nos lo guardamos por el miedo al que dirán?

¿Podemos gritarle a esa persona que amamos, justamente eso, que la amamos o nos da vergüenza o miedo que los que nos rodean nos tachen de ridículos, de cursis e incluso de hipócritas?

Lo mismo sucede con el entorno familiar en el que mamá y papá nos educan inculcando o imponiendo ciertas creencias o modos de actuar, somos el reflejo fiel de nuestros padres, tomamos cosas de nuestros familiares, lo único que conocemos y lo aceptamos como cierto, como lo único que hay para escoger o para ser, pero al crecer podemos cuestionarlo, ponerlo en duda, evaluarlo; tristemente, no siempre es así y al crecer nos disfrazamos, nos convertimos en lo que a las redes sociales a las que pertenecemos les gusta, siempre conscientes de lo que buscamos: la aceptación de los iguales.

Resulta muy complejo ser original,  ser auténtico en el pensamiento, en las ideas, en las creencias, pero siempre existe la posibilidad e innovar todo lo que conocemos, re descubrirlo, reescribir las ideas.

¿Somos realmente originales?

¿Somos realmente libres?

¿Somos realmente felices?

Por: Josué González

Twitter: @joss_gonzalez

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