La vi cuando tenía 7 años, y esa es la edad en la que creo funciona mejor, puro espectáculo cinematográfico. Estaba totalmente desconcertado por ella, pero muy emocionado… No sabía qué diablos significaba, pero era emocionante. Solo quería naves espaciales, quería la experiencia de dejar la Tierra”. Así recuerda Christopher Nolan (Dunkirk) su experiencia de ver por primera vez 2001: Una odisea del espacio, quien se encargará de presentar la cinta en el próximo Festival de Cannes donde se hará una proyección especial de la película para lanzar una versión remasterizada en 70 mm para conmemorar los 50 años de aniversario. Sin embargo dicha celebración no sólo servirá para rememorar una fecha de estreno, también servirá para honrar una obra maestra que caló en la memoria colectiva de los amantes del cine, que cambió la vida de cineastas de renombre y que revolucionó lo que se conocía como cine.

La reinvención de un género

En 1968, cuando se estrenó 2001: Una odisea del espacio, el género de ciencia ficción estaba sepultado. Durante cinco décadas estuvo representado por una mayoría de películas catalogadas como basura; títulos de serie B donde destacan títulos como Flight to Mars (1951), Phantom from the Space (1953) y The Astro-Zombie (1968). Los grandes estudios solo apostaban en favor de la ciencia ficción cuando se trataba de adaptaciones de clásicos literarios como El extraño caso del Dr. Jekyll y Mr. Hyde (1931) o El planeta de los simios (1968). Pero Stanley Kubrick, descrito como una mente brillante e inquietante, siempre tuvo la idea de adentrarse en el género a través de una opera espacial, con una idea propia.

El músico de jazz Artie Shaw, amigo de Kubrick y conocedor de su interés por el espacio, le recomendó la novela de Arthur C. Clarke, Childhood’s End. Al poco tiempo el director y el escritor se reunirían, tras una petición de Kubrick. Michael Benson describe en su libro, Space Odyssey: Stanley Kubrick, Arthur C. Clarke and Making of a Masterpiece, el inicio de aquella amistad que fijó las bases de la película. “Ambos eran fanáticos del trabajo de los demás: Kubrick, al salir del Dr. Strangelove, anhelaba hacer una película épica de ciencia ficción innovadora, y el viejo Clarke, un ícono de la ciencia ficción incluso entonces, quería entrar en Hollywood” relata Benson, quien en su libro construye una narrativa que maneja el paralelismo entre la fabricación de Hollywood, la aportación científica de la NASA, los mejores fotógrafos y animadores de cine, y quién tuvo y no tuvo un ataque de nervios durante los cuatro años que Kubrick tardó en completar su obra maestra.

A pesar de su amistad y las sugerencias inteligentes de Clarke durante todo el proyecto, una vez que Kubrick reunió a su equipo de especialistas técnicos y comenzó el proceso de producción, la contribución del novelista disminuyó. Con solo 40 minutos de diálogo en una película de 2 horas y media, nunca hubo un guión fijo, las imágenes suplantaron las palabras. Pero Clarke fue esencial para que Stanley Kubrick creara una obra asombrosa, filosófica y francamente homérica que exploró la evolución, la inteligencia artificial y la existencia de vida alienígena en el universo.

Un futuro rudimentario

El autor Michael Benson, periodista experto en ciencia y astronomía cuenta que 2001 “realmente le impresionó en múltiples niveles. Cuando tienes 6 años, básicamente, estás muy abierto a nuevas experiencias.” similar a la recepción por parte de Wally Pfister, director de fotografía, quien con seis años “absorbió la experiencia visual” que según Nolan es lo que realmente importa pero luego “fue maravillosamente influyente cuando ingresé al cine, y comencé a apreciarlo técnicamente… Tomó 40 años para que los efectos visuales se pusieran al día con lo que hicieron”.

Kubrick no sólo evocó temas filosóficos que hasta entonces eran completamente ajenos al género, visionó temas como la inteligencia artificial que saltaron de la ficción a la realidad décadas después y sobre todo hizo uso de efectos en la pre-era digital que hoy serían imposibles de emular.

La secuencia de apertura de 2001 es la experiencia más inmersiva en el cine: completamente libre de diálogo. Fui absorbido en el mundo como si estuviera en un agujero negro”. Asegura Andrew Niccol (Gattaca) en referencia a la apuesta visual de la película “Estaba viendo 3D antes de 3D. Cambió no solo la ciencia ficción sino también la forma misma del cine. Me encanta la grandeza, pero también me encanta la atención al detalle”.

Algunos han considerado a Kubrick como frío y distante, pero el libro de Benson convence de lo contrario. Aunque es sólidamente autoprotector, Kubrick parece sorprendentemente democrático y optimista, a menudo asignaba tareas a personas no técnicas pero que demostraban basto interés. Por ejemplo, puso un mimo, Dan Richter, a cargo de los hombres simios en el segmento “Dawn of Man” de la película. Por cierto, diseñar los trajes de los monos tomó más de dos años, y la iluminación de una escena requería 1,5 millones de vatios. “Sentía que moría“, recuerda Richter, refiriéndose a las condiciones de trabajo dentro de los trajes de los hombres mono, sin embargo, se quedó y fue responsable de imágenes inolvidables. Y es que todo el trabajo fue hecho a mano. Kubrick insistió en que 90 toneladas de arena se pintaran de gris para el Star Gate. Algunos de los decorados estaban “tan brillantemente iluminados que los actores usaban gafas de sol entre tomas”.

La creación de ese futuro fue una colaboración humana diaria, práctica, de prueba y error, de sudar por la frente. “Mi detalle favorito es cómo se creó la escena Star Gate. Famoso por sus efectos especiales psicodélicos, la escena se originó en 1965 en una fábrica de sujetadores abandonada en el Upper West Side de Nueva York. Al verter tinta en tanques llenos de diluyente de pintura y luego fotografiar el flujo de la tinta usando altas velocidades de cámara, Kubrick capturó “zarcillos galácticos que fluyen hacia el espacio cósmico“. Aunque se agregaron mejoras fotográficas más sofisticadas a la secuencia Star Gate en 1967, las tomas más finas de pintura hizo el corte final. Hechos como estos no disminuyen la maravilla de la película completa, pero tienen el efecto opuesto” comparte Benson tras anécdotas de varios involucrados en el proyecto.

Medio siglo no es suficiente

Varios son los cineastas que abiertamente han declarado como 2001: A Space Odyssey les cambió la vida y nadie mejor que ellos para argumentar la huella imborrable de la cinta. Claire Denis, directora, cuenta “Vi 2001 en una pantalla gigante en París, y quedé impresionada. Sabía que tenía lugar en el espacio, pero no esperaba ese tipo de extraña reflexión sobre la humanidad… No es posible imitar una sola cosa de 2001, es un tabú, un territorio privado. Por un lado, para hacer los efectos especiales tienes que filmar modelos en una especie de coreografía; los efectos especiales modernos son muy hermosos, pero no dan la misma impresión física. Y las películas espaciales ya no son viajes a lo desconocido: la ciencia ha avanzado mucho desde entonces”.

John Gaeta, supervisor de efectos visuales, quien trabajó en The Matrix compara la labor de Kubrick con el de las hermanas Wachowskis. “Kubrick permitió a Douglas Trumbull explorar y visualizar las cosas por cualquier medio necesario. Y eso condujo a sorprendentes avances y un nivel de inmersión que no habíamos visto antes. Las Wachowskis actuaron mucho para mí como Kubrick actuó con él. Me dijeron que buscara la forma que permita que un concepto resuene, lo que me llevó a Bullet Time“.

Como dice Michael Benson quien aprovecha el lanzamiento de su libro para conmemorar los primeros 50 años de la película. “50 años no son suficientes. 2001 es una película que dentro de 500 años se seguirá hablando”.

La ciencia ficción es un género que, de alguna manera, se considera un tipo de cosa que en realidad no habla tanto de las preocupaciones humanas. Pero la ciencia sí plantea las preocupaciones humanas y, por supuesto, la ciencia ficción usa la ciencia para tratar de contar historias. Kubrick fue tan visionario y alegórico en la forma en que creo un poema épico. Esa es la razón por la que estamos hablando de ella ahora en lugar de ser una película más en el olvido.

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