El especial del Nose Red Day de 2014 bromeaba con el lanzamiento de un musical de Broadway inspirado en Game of Thrones en el que participaron miembros del reparto de la serie, Coldplay y Liam Neeson. Al final del vídeo se revela que la próxima invención de Chris Martin es llevar a cabo la adaptación de Taken sobre hielo. Una vez vista Cold Pursuit, parece que los planes de Martin se han hecho realidad.

Desde que estrenó Taken, Liam Neeson tiene casi dos décadas protagonizando películas de este subgénero: thriller de acción protagonizado por un hombre de mediana edad (que ya roza la tercera) en busca de vengar la muerte y/o rapto de su hija o hijo. El nominado al Oscar se ha hecho un nombre por sí mismo aniquilando hombres. Lo único que le faltaba a Neeson era mudarse al gélido norte de Estados Unidos o viajar al espacio tras un hijo perdido. En Cold Pursuit da por hecho lo primero.

Cold Pursuit: Sinopsis

Dirigido por Hans Petter Moland, Cold Pursuit es en realidad un remake suelto de su propia película noruega In Order of Disappearance. La película sigue a Nels Coxman (Neeson) un quitanieves que es adorado por su comunidad de las Montañas Rocosas, tanto que le dan un premio como el mejor ciudadano. Todo está bien para Coxman hasta que su hijo Kyle (Micheál Richardson) es asesinado en circunstancias misteriosas, y esto altera a Nels lo suficiente como para inspirarse a salir y matar a los hombres responsables de la muerte.

Lo que sigue a continuación es una película de venganza de Liam Neeson, cuando el personaje del actor de 66 años comienza a asesinar brutalmente a los malos con una variedad de herramientas y equipos domésticos. En última instancia, es una historia de tres niveles de asesinato y poder, ya que la búsqueda de Nels lo pone en conflicto con el gángster psicótico Viking (Tom Bateman) y un grupo de nativos americanos liderados por White Bull (Tom Jackson).

Thriller sí, comedia negra no

Han Petter Moland intenta un tono único en el proyecto, que a veces es difícil de definir como espectador. En muchos sentidos, Cold Pursuit se siente inspirada en Fargo, ya que el asesinato y la violencia se equilibran con momentos de levedad. Hay personajes extravagantes y momentos cómicos sorprendentes en medio de algunas de las escenas de asesinato más espeluznantes de la película. Y es esa disonancia que parece ser el mayor punto fuerte de Cold Pursuit, pero de alguna manera también su debilidad. Tal como sucede en la mencionada Fargo, en Tres anuncios por un crimen o en la mayoría de las películas de Tarantino, el humor negro y la violencia desmedida consiguen un equilibrio casi perfecto; en cambio, Cold Pursuit funciona como un thriller de persecución de manual que intenta desesperadamente meter bromas porque sí para poder autoproclamarse comedia oscura.

Por un lado, está ocurriendo un drama familiar interpersonal, mientras Nels y su esposa (Laura Dern) lloran la pérdida aleatoria de su hijo. Dado que ese evento ocurre tan temprano en la película, está configurado para ser un drama familiar. De repente la esposa desaparece y se convierte en una película de acción. A lo largo de todo esto están los chistes sin gracias de los malos o las acciones bochornosas de muchos personajes, pero no hay armonía.

El guión desaprovechar posibles virtudes

De hecho, el mayor problema con Cold Pursuit es su guión. Si bien está claro que el escritor Frank Baldwin disfrutó de poner humor obsceno en un proyecto liderado por Liam Neeson, hay fallas que hacen que sus puntos altos se desvanezcan en el fondo. Aparte del lenguaje ofensivo que no siempre viene con una línea satisfactoria, los personajes se manejan de forma un tanto extraña, especialmente las mujeres.

Las mujeres en Cold Pursuit se mantienen casi siempre al margen, y nunca se las ve interactuando entre sí durante el transcurso de la película. Laura Dern está infrautilizada como Grace Coxman, quien al principio está mal escrita; una vez que su hijo muere por presunta sobredosis, ella, a diferencia de su esposo, cree que es verdad y empieza a recriminarse así misma el poco interés que tuvo en conocer realmente a su hijo. Por su parte, Aya (Julia Jones), la ex esposa de Viking, está escrita como una arpía cómplice, mientras que la detective bienintencionada de Emmy Rossum no logra que el tiempo de pantalla se desarrolle realmente.

Tom Bateman es quien se roba el espectáculo porque su Viking es el personaje mejor descrito. Viking es casi un malvado cómico a lo largo de la película, ya que abandona casualmente el lenguaje racista con la misma facilidad con que dispara y decapita a quienes lo cruzan. Este personaje es igualmente gracioso y aterrador, y Bateman hace una buena actuación para el villano de la película. Pero el lenguaje del personaje a veces es demasiado ofensivo para disfrutar.

Visualmente, Hans Petter Moland hace un gran trabajo, ya que el escenario cubierto de nieve de la película se convierte en un personaje en sí mismo. Ver a Nels usar su enorme arado de nieve es un espectáculo, ya que el verdadero poder del vehículo/arma se hace evidente.

Cold Pursuit sería más divertida si fuera menos insistente en su propia locura. No puede dejar que una broma quede sin explicación. Todos sabemos lo que dicen sobre la calidad de una broma si necesitas explicarla. Tonalmente, la película puede ser extraña, los ritmos de acción y suspenso de su edición no están sincronizados con la estupidez del guión. Es como un chiste contado por alguien que no lo entendió por sí mismo.

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