El cine latinoamericano siempre ha tenido dificultades para desarrollarse. Situaciones políticas, ajenas a la voluntad de los artistas han truncado el camino cinematográfico de varias naciones. Sin embargo, a pesar de las condiciones adversas, la pasión a podido más que los obstáculos.

Cine internacional: “Guerra de Vargas y Morillo” reta al cine de industria con talento y atrevimiento.

Guera de vargas y morillo 6 mayo 2016 estrena
Guera de vargas y morillo 6 mayo 2016 estrena

Este es el caso del director de “Guerra de Vargas y Morillo” (por estrenarse el 6 de Mayo), Sandro Sánchez, y de uno de los actores principales de la cinta, Pedro Durán. He tenido el placer de entrevistarlos a ambos, en vísperas de la comercialización de este nuevo filme, para conversar acerca de sus inspiraciones, de qué trata la película y conocer la experiencia de hacer “cine guerrilla“, es decir, de poquísimo presupuesto y con un equipo casi inexistente.

Entrevista con Sandro Sánchez y Pedro Durán

Inspirado por una canción de Tino Carrasco, el director de “Guerra de Vargas y Morillo” ha tenido la idea para su primer filme en su imaginario por más de 30 años. Al expresarse sobre sus influencias, afirma contundentemente que la clásica historia de Romeo y Julieta no forma parte de ellas; como la historia trata de un complicado enamoramiento entre dos miembros de familias antagónicas, el parecido parece ser solo en forma pero no en contenido.

En cuanto a la relación director-actor que se dio entre ambos individuos, Sánchez afirma que la química de ambos fue perfecta y que Durán cumplió al cien por ciento sus directrices. Pedro señala el arduo proceso que realiza para captar el más mínimo detalle de la personalidad de su personaje: “Me lo aprendí en tres leídas, a grosso modo, uno ya sabe de qué va la cosa (…) Me inspiro en el olor del personaje que voy a interpretar, me centro en la esencia que transpira el personaje; me lo imagino si tiene 40 años, de dónde viene, si sus padres están vivos (…) Uno busca los elementos que conforman a la persona, desde lo más mínimo: el estilo de sombrero que usa, de camisa…y la locación: es importante medir la influencia que tiene el lugar en el personaje, hay que apropiarse del espacio (…) Es una técnica actoral para buscar lo cósmico, lo inmaterial…” Con más de 40 largometrajes de experiencia, convendría escucharlo con atención.

El actor luego compara el estilo de cine industrial de películas en que ha participado, con el cine de autor de poco presupuesto que representa “Guerra de Vargas y Morillo”. Describe que, en el primero, siempre se está pensando en qué hacer para que la película sea más comercial y atractiva para un mayor número de personas: “No existe una colaboración muy profunda y uno no se siente parte integral del proyecto.” En cambio, en el segundo modo de filmar, Pedro considera a esta cinta su hija, por lo apegado que cada miembro del corto equipo se siente con la historia y, a pesar del estresante calendario de grabación, también tiene sus ventajas.

El proceso de filmación fue maratónico para el director de la cinta, a la vez se encargó de ocupar varios cargos en la producción de la película: fue director de fotografía, foquista, iluminador, ayudante de camarógrafo, productor, parte del catering, sonidista, etc. Al denominarlo “cine de autor total“, Sandro prefirió el término “cine guerrilla” y es cierto que su estilo se adecúa más a este concepto. Aunque considera que llegar a producir la cinta ya constituía un éxito por lo difícil que fue conseguir un mínimo financiamiento.

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Sandro Sánchez (izquierda) y Pedro Durán (derecha)

Sandro cuenta una interesante anécdota sobre las dificultades de grabar contando con un presupuesto muy reducido: resulta que, casi en la última semana de la producción, no quedaba dinero para el catering, Sánchez tuvo que sacrificar el televisor de su casa para poder sostener los gastos finales que requería la cinta. Alguien sin pasión por lo que hace, no hubiera podido realizar tal extrema acción.

Al preguntarle al director qué cambiaría si tuviera la oportunidad de filmar la película desde cero, su respuesta fue un rotundo y seguro “no”. Su satisfacción con el producto final resulta notable.

Pedro hace una invitación abierta, para todos los cineastas apasionados de Latinoamérica, a hacer cine sin dinero. Afirma que “Guerra de Vargas Morillo” es prueba de que sí se pueden hacer filmes de calidad, sin contar con presupuestos titánicos y sin tener que comprometer la libertad creativa: “Hay muchos jóvenes que han hecho cortos pero, por miedo a no tener suficiente dinero, nunca intentan con una película, pero si se puede, lo que hay que tener es corazón.” Su objetivo final es encontrar 40 “soñadores” que constituyan un equipo de filmación magistral con el que se puedan hacer películas de cada vez mayor calidad.

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Para los estudiantes de cine que no encuentran nuevos proyectos, los estamos esperando.

Guerra de Vargas y Morillo cuenta una historia turbia, en la cual los celos que un padre sobre protector siente por la nueva relación de su hija, podrían tener un origen más oscuro que la simple precaución que se tiene sobre un preciado tesoro. Este es el conflicto principal que carga con el drama de la cinta.

Sandro invita a todos a entrar en su facebook para conocer más sobre el proyecto. Su próxima película será una comedia y espera que la situación económica de Venezuela mejore para que les sea más fácil a los cineastas hacer filmes de calidad.

Para concluir con buen ánimo, me quedo con una cita del actor Pedro Durán: “Esta es una película que demuestra que el interés puede más que el dinero, lo económico no puede paralizar la creatividad.”

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