Cada día, nuestras vidas están más ligadas a nuestras redes sociales. Ya no es sólo cuestión de encontrar a amigos con los que hace tiempo no nos vemos o con gente con quien tenemos cosas en común, tales como el lugar de estudio o trabajo.

Ahora en las redes sociales podemos hacer muchas más cosas como participar en concursos, actualizarnos en las noticias del mundo, promover causas, entre otras cosas.

Hoy quisiera hablar –o escribir– sobre algo que muchos hemos hecho y que se ha convertido en algo casi que inconsciente: Jugar.

Cuando empezó el boom de los celulares, era posible encontrar a muchas personas en cualquier parte jugando esos básicos pero adictivos juegos del celular. En estos tiempos, aún se siguen jugando en los celulares –sobre todo en los Smartphones– y ahora se ha extendido hasta a las tabletas, televisores, entre otros aparatos electrónicos. Estos juegos a veces se vuelven tan adictivos y un claro ejemplo es uno que se encuentra en diferentes aparatos: Candy Crush.

Este juego a mi parecer es muy adictivo y se ha vuelto muy popular entre muchas personas. Y no sólo entre jóvenes ya que muchas veces me he encontrado solicitudes de este juego provenientes de ya personas mayores de 40 años.

Para hacerlo más claro, mientras escribo esto en una de las tantas salas de computación de mi universidad, veo como alrededor de cuatro personas se encuentran jugando en Facebook, especialmente este juego. Eso sin contar cuántas personas tiene esa aplicación en su tableta o teléfono celular.

El problema de este juego, y todos en general, es que son tan adictivos y fáciles de acceder que se pueden convertir en un gran contribuyente en un problema que tenemos muchos: En ayudar a que procrastinemos.

Me he encontrado en muchos casos jugando este juego sabiendo que debo terminar muchas cosas o con notificaciones de compañeros en semanas de exámenes.

Hoy día, es tan fácil poder distraerse con cualquier juego que en muchos casos hasta se empieza a hacerlo inconscientemente y cuando nos damos cuenta, ya ha pasado una hora y estamos al día anterior de la entregar de un trabajo muy largo o tenemos un parcial muy difícil del cual falta mucho por estudiar.

 Y seguro algunos de los que leen esto se encuentran en estos momentos esperando a que les manden una vida para poder seguir jugando mientras tienen muchas cosas que hacer.Lo sé porque a mí me ha pasado muchas veces. O incluso, he visto personas que durante su trabajo se encuentran jugando en vez de estar haciendo para lo que se supone que están contratados ya que hasta donde sé, todavía no le pagan a una secretaria o cajera para que se la pasen jugando Candy Crush.

Por esta razón, desearía terminar diciendo que está bien jugar debido a que de cierta forma nos relaja un poco del estrés diario pero no por ello debe convertirse en algo que impida que realicemos nuestros compromisos diarios. Así que, si este es tu caso, te sugeriría que cierres eso y te dispongas a terminar lo que sea que tengas que hacer.

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