Normalmente en los trabajos de ficción cuando exponen temas sobre moral, acciones que definen a lo humanos como buenos o malos, lo hacen a través del drama; con circunstancias que arrastran a los personajes hasta los debates filosóficos más dramáticas posibles. The Good Place (serie original de la NBC que se puede ver también en Netflix) gira entorno a este debate, posicionan a los personajes en las situaciones más extremas posibles pero lo hace con una buena dosis de humor ofreciendo una mirada más refrescante respecto al tema.

The Good Place que se estrenó en 2016 y cuenta ya con dos temporadas, esperando una tercera, reposa en seis personajes principales, y una trama cargada de referencias filosóficas y chistes absurdos que colisionan gustosamente para convertirse en uno de los trabajos más inteligentes de la actualidad.

Para entrar en la arena y hablar a fondo sobre la serie es necesario el uso de SPOILERS.

¿De qué trata ‘The Good Place’?

Después de ser mortalmente atropellada por un camión, una mujer llamada Eleanor se despierta para descubrir que ha entrado en “la vida eterna”. Pero cuando ella le pregunta a su mentor Michael dónde está, él le dice que en el “Buen Lugar“, a causa de sus buenas acciones como abogada ambientalista y su labor con las personas pobres. Eleanor se da cuenta de que un error la ha confundido con otra persona con el mismo nombre porque ella no es abogada ni ha tratado bien a nadie jamas.

Atrapada en un mundo en el que están prohibidas las groserías y donde todo es siempre agradable, Eleanor deberá buscar la manera de adaptarse a su nueva vida, ya que su entrada en el Buen Lugar ha causado interrupciones desde su llegada, y así evitar ser enviada al “Mal Lugar” un lugar descrito como algo completamente aterrador.

Filosofía, ética y comedia

Eleanor Shellstrop no es una buena persona, al contrario, es una persona terrible tal como evidencian los flashbacks que a lo largo de la serie irán construyendo la personalidad y conflictos tanto de ella como de los otros tres humanos protagonistas. A priori Eleanor solo tiene dos opciones: decir la verdad y ser enviada al Mal Lugar, un sitio donde sufrirá torturas por el resto de su vida (algo así como el infierno) o callar y ocasionar que el buen lugar (digamos, el paraíso) colapse, es por eso que cuando conoce a su ‘alma gemela’ Chidi, un profesor de filosofía, le pide ayuda para que la convierta en una buena persona y de ese modo ella pueda permanecer en el Buen Lugar sin ocasionar daños.

Chidi, incapaz de tomar una decisión sin evaluar los beneficios y consecuencias de esta, accede a ayudar a Eleanor ¿cómo? Impartiendo clases de filosofía y etiqueta. De ese modo comienza a desarrollarse parte esencial de la trama, situaciones que reflejan las enseñanzas de Chidi y que hacen que tanto él como Eleanor debatan sobre la bondad y la maldad. Qué nos convierte en buenas personas personas y que nos convierte en malas personas.

En la primera temporada se revela que las personas llegan al Buen Lugar tras sumar puntos por buenas acciones y así se forja un criterio de que clase de personas son y allí parte la clase magistral de Chidi que le introduce a Eleanor (y a los espectadores) temas como Sócrates, Platón y Aristóteles. O incluso teorías como la de Kant, un referente para Chidi. A lo largo de esos primeros trece capítulos también se introducen otros personajes como Tahani Al-Jamil cuyo conflicto también sirve como objeto de debate puesto que ha llegado al Buen Lugar por sus acciones benéficas a pesar de ser una persona egocéntrica. Y Jason Mendoza, un traficante de drogas que así como Eleanor también ha sido confundido con otra persona, en su caso un monje.

Una vez fijado los conflictos de todos los protagonistas, incluyendo el de Michael (creador del Buen Lugar) quien ha cometido un error que está destruyendo su creación, la serie se convierte en una comedia de enredos que sobrevive perfectamente a una temporada y cuyo final alimenta otra temporada más.

Tiempo para lo absurdo

La primera temporada de The Good Place culmina con un plot twist: El Buen Lugar resulta ser el Mal Lugar. Michael no es un mentor, es un demonio que ha diseñado el Mal Lugar como el Buen Lugar donde Eleanor, Chidi, Tahani y Jason se van a torturar entre ellos de acuerdo a sus propias inseguridades y conflictos.

La segunda temporada se convierte en el último tercio de The Prestige donde los protagonistas explican sus trucos de magia, pero esta vez en Michael quien simplifica para los mortales, todo su maquiavélico plan y así busca reinventarlo una y otra vez hasta que funcione. Aunque la serie puede tender a ser redundante se las ingenia para no aburrir, gracias a que cada intento (fallido) de Michael traslada a los personajes a situaciones diferentes aunque acaben teniendo resultados similares.

Una vez que Michael se ve en la obligación de aliarse con el resto de los personajes, secundado por Janet, una especie de sistema operativo que archiva todo el conocimiento del universo, literalmente, la serie se relaja y da cabida los chistes más absurdos que funcionan con el ritmo de la serie.

La cultura pop como blanco de bromas

The Good Place no solo revierte la filosofía más compleja en maravillosos gags como el episodio del ejercicio del tranvía de Philippa Foot o el rap de Chidi sobre Søren Kierkegaard y su trabajo de la libertad plena, también se vale de un lenguaje más universal como el de la cultura pop para crear los diálogos más hilarantes. “Todos los presidentes de Estados Unidos están en el Mal Lugar, excepto Lincoln” es una de las primeras líneas del primer capítulo, seguido de referencias (y debates) sobre Friends, Taylor Swift-Kanye West-Beyoncé, Transformers, Fast and Furious, Red Hot Chili Papers incluyendo menciones a Kristen Stewart, Johnny Depp o Ben Affleck en chistes que pueden herir sensibilidades.

Un elenco acertado

La serie ha sido creada por Michael Schur, la mente brillante detrás de otras series como The Office y Parks and Recreation y cuenta con un reparto encabezado por os veteranos Kristen Bell, como Eleanor y Ted Danson como Michael. Ella se encarga de derrochar simpatía y soltar las líneas más ingeniosas de la serie mientras que Danson construye un personaje a base de gestos que son decisivos al final de la primera temporada y que eleva enormemente su trabajo. Junto a ellos están William Jackson Harper como el tímido e indeciso Chidi, Jameela Jamil como Tahani su rol debut, Manny Jacinto como el despitado Jason quien tiene el coeficiente intelectual de un niño de siete años y D’Arcy Carden como Janet.

The Good Place sabe abordar temas complejos con humor ocurrente y se convierte en una de las propuestas más inteligentes en la actualidad. Gracias a su historia y la labor de los acores, sus dos primeras temporadas, con trece episodios de poco más de veinte minutos, se convierten en un viaje ameno muy entretenido. Solo queda esperar con qué regresaran en la siguiente temporada.

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