¿Por qué los amores prohibidos son mejores que los permitidos?

Lo digo porque he escuchado esas historias de “me gusta mi jefe, el padre de mi amiga me parece atractivo, las relaciones en mi oficina están prohibidas pero mi compañero de trabajo me encanta, me gusta el mejor  amigo de mi novio, conocí un hombre casado que me fascina” 

Tener o no tener amores prohibidos

Dejemos de lado la infidelidad, ese tema creo que lo hemos tocado bastante, yo sólo explicaré que nos puede llevar a buscar estos amores prohibidos, esos que son tabú, los que son mal vistos por la sociedad o están prohibidos por reglas de convivencia. Los que buscamos a pesar de que sabemos que no deberían ser, esos amores que no pueden ser.

En cierto modo es cierto, lo prohibido sabe mejor. ¿Por qué? Porque genera adrenalina, esa droga natural que hace que nuestro corazón se acelere y nos inunda de emoción tal y como si estuviéramos viviendo el mejor momento de nuestra corta vida. Es lo que nos hace correr riesgos y disfrutar ese segundo en el que le estamos coqueteando a esa persona prohibida y vemos una reacción positiva a pesar del riesgo que representa el inicio de esa relación. “Esto que siento es más fuerte que yo”, no es así, más bien es que lo que sentimos, ese rush, nos nubla la parte racional del cerebro y dejamos que el placer sea quien controle nuestras decisiones.

Por eso pensamos que “el amor” que sentimos por el novio de nuestra mejor amiga vale la pena el riesgo de perderla para siempre o que el padre de nuestro novio es mejor opción de pareja que él. Todo es producto de la excitación, el desafío a las reglas, todo lo vale aun los sentimientos de culpa que puedan generar las fantasías donde nuestro maestro nos toma en sus brazos para besarnos apasionadamente.

De hecho las fantasías lo único que hacen es incrementar esos sentimientos de lujuria, culpa, deseo y pasión; mismos que buscamos experimentar por la sensación placentera que provocan, seamos honestos a todos nos gusta sentir placer sin importar que es lo que lo provoque.   No voy a negar que a veces estás relaciones funcionan ya que los obstáculos que la pareja atraviesa para estar juntos prueba su compromiso y decisión,  ya que en muchos casos al representar algo que no es correcto en el contexto social llegan a perder amistades, familiares o despido, todo en su intento de demostrarle a todos que su amor es real y sano.

Los amores prohibidos comúnmente se dan en alguno de estos contextos: sociales, laborales o religiosos. Todos llevan una connotación de lo inmoral, ética o pecaminoso. A continuación algunos ejemplos:

Tener relaciones con parientes: Ya sean propios o de tus amigos, la relación con los parientes te puede meter en problemas. Si el pariente es propio es estigmatizada ya que las uniones entre parientes están no sólo asociadas a enfermedades genéticas sino que es mal visto por la sociedad ya que es “sangre de tu sangre” y son lazos que deben ser vistos como sagrados. En el caso de los parientes de tus amigos, son relaciones que a pesar de que son permitidas pueden causar conflictos si llega a presentarse algún desacuerdo en la pareja y se corre el riesgo de perder la amistad sobre todo cuando se trata de hermanos (as) o padres.

Tener relaciones con Ex novios: Salir con el ex de un (a) amigo (a) es un conflicto moral y cuestión de “reglas de amistad implícitas” porque siendo honestos ver a un (a) amigo (a) besándose con tu ex no debe ser lo más agradable del mundo, al contrario, se interpreta como traición y falta de lealtad a la amistad que les une.

Social: El problema con las religiones es que ninguna está de acuerdo con lo que dicta la otra, lo mismo pasa con las tradiciones y costumbres de los diferentes países e incluso con la “raza”. La diversidad que existe en el mundo pareciera que en vez de enriquecernos nos divide pues muchas veces el venir de “dos mundos distintos” representa para la pareja un obstáculo para el amor.

Tener relaciones en el trabajo: Muchos contratos laborales prohíben las relaciones amorosas entre su personal por cuestiones de orden interno pero yo me refiero a las relaciones entre empleador y empleado, es decir, las relaciones con tus jefes o superiores. Es difícil hacer comprender a los demás que a veces las personas se enamoran y las personas no solamente se involucran en relaciones de este tipo por ascender en puestos o lograr un mejor salario.

¿Tú qué opinas? ¿Vivirías un amor sin importar las reglas sociales, lo moral o éticamente correcto? Creo que es cuestión de cada ser humano y queda en cada uno decidir si esa persona que nuestro corazón dicta que es la correcta debe alejarse de nosotros porque la razón dice que es un amor prohibido o debe acercarse mas para vivir una loca aventura prohibida.

Comenta en el recuadro