Comencé este año leyendo libros que me han resultado muy interesantes; sobre todo novelas de autores mexicanos contemporáneos que tenía en mi lista de pendientes.

En esta ocasión quiero dedicar esta entrada a una de las novelas que más me ha gustado en estos días y que en lo personal me resulta de una manufactura impecable.

“La fila india” es una novela del escritor tapatío Antonio Ortuño publicada en 2013 por editorial Océano. Una ficción de lo que ocurre en la frontera sur, del fenómeno de la migración centroamericana por nuestro territorio para llegar a los Estados Unidos, una ficción que va en paralelo con la realidad.

En su trabajo, Ortuño, con un toque de humor negro expone la corrupción de las autoridades, sus nexos con el crimen organizado, los abusos y la falta de garantías que los migrantes afrontan al cruzar nuestro país. La novela nos da un asomo al tráfico de personas, a la injerencia de agentes extranjeros (norteamericanos) en las prácticas migratorias del país, al periodismo de nota roja, a una realidad ficcionada, o una ficción que es largamente superada por la realidad.

No es un libro que denuncia o señala los hechos, es ante todo una historia, la historia de “La Negra”, una burócrata gris que se ve envuelta en este ambiente, una mujer que está muy lejos de ser una heroína. Una mujer que huye en su trabajo de una mala separación, que se expone y que expone a su hija en este territorio hostil. Es la historia de una mujer que toma conciencia de lo que está ocurriendo y debe de decidir si actuará por la justicia o seguirá huyendo.

Es una historia vista desde varios ángulos, aderezada con comunicados de prensa de una dependencia oficial y algunas noticias. Es una historia violenta, cruda por momentos, plagada de villanos y antihéroes, de victimas que dan la vida en vengar su dolor, victimarios de ocasión. Y el humor de Ortuño, ácido, presente a lo largo de cada página.

Insisto, esto es una ficción, pero no puede dejar de verse la realidad que la inspira, la realidad que preferimos no ver.  Y esto es quizá, desde mi perspectiva el mérito de esta novela, de una prosa que te atrapa, que te hace seguir leyendo, ¿subirás a “la bestia”o volaras a Disneyland?

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