A Man Called Ove

La sociedad siempre ha asociado la idea de la muerte como el final del trayecto, como un escalón que se obvia a lo largo de la vida del cual se huye constantemente. Pero, ¿Qué pasa cuándo un individuo no huye de la parca sino más bien quiere propiciar su muerte?, todo el mundo argumentaría que tiene mucho por lo que que vivir pero qué pasa si el individuo ya no tiene porque vivir y ha visto todo lo que tiene por delante. Más de un cuestionamiento se plantea en torno a la vida y la muerte, al rol de un anciano mayor al margen de la sociedad, hablemos entonces de A Man Called Ove.

La importancia del tiempo

A Man Called Ove es una adaptación de la novela de Fredik Backman, dirigida por Hannes Holm (Behind the Skies). Desde la primera escena conocemos la cotidianidad de Ove (Rolf Lassgård), un anciano huraño con un concepto muy cuadrado de la vida. La película en primera instancia pareciera que no tuviera un objetivo final por el cual los personajes trabajan y eso es en parte uno de sus aciertos.

La cinta se podría comparar con el ritmo de otras películas como Manchester by the Sea, no fuerza las relaciones sino que más bien deja que cada uno de los personajes tengan motivaciones y defectos que los definan.

En un primer vistazo podemos creer que Ove simplemente detesta todo aquello que reta a las reglas, que destruye por lo que ha peleado toda su vida. Intenta suicidarse una y otra vez pero de forma irónica termina aferrándose a su existencia.

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Humor y flashbacks

Holm aprovecha la melancolía y lo rudo del tema para satirizar momentos difícil y hacer que mediante la adversidad haya cierto grado de humor. El humor negro está presente en varias oportunidades de forma adversa a los intentos de suicidio de Ove.

De igual forma, hay un contraste entre la historia que define a Ove y al presente que habita como anciano. Entendemos los orígenes del anciano y su constante ansiedad por no encajar en el mundo producto de la crianza de su padre. Su adversión por los carros y ante todo, su conexión con Sonja (Ida Engvoll), aquella chica con la que se topará por accidente y que cambiará la forma en que llevaba su vida.

En más de una ocasión la película genera ciertas lecciones entre sus personajes, tiene un todo optimista que podría restarle credibilidad pero que puede obviarse ante el resultado final. Después de todo, es una relectura del modo de vivir de Ove y de quienes lo rodean.

El soundtrack de Gaute Storaas es memorable y destaca la soledad del personaje protagónico. Al igual que las tomas de las calles reflejan ese factor nostálgico y esa lejanía entre quienes habitan las calles.

El film no tiene pérdida, más que recomendada.

Nos vemos en la próxima.
@Chdnk

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