Tiendo a pensar mucho las cosas antes de hacerlas, pero al final termino dejándome caer, saltar al vacío, solo por sentir que recupero ese tiempo que debería ser mío, por disfrutar de un espacio que acondicioné para mí y que el día a día me hacía dejar de lado.

Lo admito, a mis treinta y tantos he tomado decisiones nada afortunadas (en lo profesional y económico), y peor que un bachiller escogiendo carrera universitaria, atravieso una crisis vocacional. No soy en lo absoluto un “modelo a seguir”, mis errores son consecuencia del camino que decido transitar, por enésima ocasión atravieso un proceso de replantearme, y esto no valdría la pena si no aprendiera algo con ello. No pretendo descubrir el hilo negro, ni darles la clave del éxito y la felicidad. Sólo quiero compartir lo que he aprendido a lo largo de este año.

–          Eres miembro de una familia, nunca pierdas es
o de vista, por más lejos que estés de ellos (ya sea por ubicación geográfica o emocionalmente), no pierdas contacto con ello. Es cierto, tú no eliges a tu familia, a veces pareciera que son personas muy distintas a ti mismo, que no comprenden tu forma de pensar, que no aceptan la forma en que has decidido vivir tu vida. Pero es tu núcleo original, y si eres justo y pones las cosas en la balanza, al final las cosas positivas que te dieron en la vida pesan más que cualquier resentimiento, malentendido o diferencia de opinión. No tienes que volver a refugiarte a las faldas de tu madre si no quieres, pero si poder pasar un tiempo con ellos para desconectarte de todo y recargar pilas.

–          Los amigos, los verdaderos amigos, son los que están contigo en los peores momentos, en los buenos siempre tendrás personas interesadas y comodinas alrededor; aprende a distinguirlos. No tengas miedo de depurar tu lista de amigos, no tienes que ser tajante y hacer juicios absolutos sobre alguien, la vida se encargará de mostrarte a los falsos amigos. Ama, protege y frecuenta a los amigos que se han ganado ese título, interésate en sus proyectos, en las cosas que le hace, apóyalo, volverse un mal amigo es más fácil de lo que te imaginas, y las puertas tú mismo las cierras en ambos casos: a quienes no quieres en tu vida por tóxico y a quienes no supiste apreciar en su momento.

–          Por más que intentemos controlarlo todo, equivocarse tarde o temprano ocurre. No te dejes vencer por un error, asume las consecuencias del mismo y sigue adelanto, trabaja en corregirlo, discúlpate si esto daña a terceras personas, equivocarse es una oportunidad de aprender, aprende de tus errores.

–          El orgullo no te da de comer. Si menosprecias siempre lo que aparece frente a ti, quizá estás perdiendo oportunidades que no imaginabas que llegarían. Quizá el orgullo te impide pedir ayuda; pero sólo la estupidez te hará rechazar la ayuda de aquellas personas que la ofrecen sinceramente.

–          Date un tiempo para tu espiritualidad. No tienes que ser una persona religiosa, las religiones son estructuras creadas por el hombre para acercarse a lo divino, y seamos honesto, no funcionan para todos. Tu religiosidad, es la forma en que te conectas con lo divino, y no necesitas un templo, un dogma y rezos memorizados para ello. Puedes creer o no en la existencia de un Dios (o varios); pero hay algo siempre más grande que la humanidad, llámalo naturaleza, universo o como quieras. Date un tiempo para respirar y poner la mente en blanco, para llenarte de eso que te rodea y te da vida. Confía en los mensajes que recibes de esos momentos contemplativos. No tienes que volverte un maestro zen tampoco. Si crees en Dios y encuentras paz en tu religión, felicidades; si no lo eres, existen muchas maneras de sentirte pleno espiritualmente. Elige la que tú creas prudente.

–          No pares, no te rindas, sigue intentándolo, trabaja todos los días, escribe, crea diseña, haz ejercicio, limpia tu casa, pinta un cuadro, toca un instrumento, muévete. La vida es movimiento. La remuneración monetaria es necesaria, pero no hay mayor satisfacción que sentirte pleno.

(Esta y la próxima colaboración tienen un leve tufo a librito de superación personal, no es mi intención irme por esa línea, pero a veces tengo mis cinco minutos de introspección, y salen estas cosas.)

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Miguel Pérez
Miguel Pérez, profesional del comercio exterior subempleado con una malsana obsesión por ser escritor. Ensayista, narrador y cuentero totalmente desconocido y parcialmente deslactosado. Escribe en su blog Gegenverfrendungs-Effectk (http://www.en-el-divan.blogspot.mx/) desde 2005. Ha colaborado en varias revistas electrónicas.

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