Wikipedia define la teoría del caos como “la denominación popular de la rama de las matemáticas, la física y otras ciencias que trata ciertos tipos de sistemas dinámicos muy sensibles a las variaciones en las condiciones iniciales. Pequeñas variaciones en dichas condiciones iniciales pueden implicar grandes diferencias en el comportamiento futuro; complicando la predicción a largo plazo”.

Mucho he escuchado hablar sobre dicha teoría y sus múltiples denominativos, y muchas son las películas que tratan de explicarlas, como ‘el efecto mariposa’ o en breves y muy simples palabras ‘Jurassic Park’ en su primera parte. Sin embargo y dado que soy pésima explicando – entendiendo también – aunque sea de forma teórica, cualquier planteamiento que tenga que ver con las ciencias exactas, prefiero plantearles una teoría alternativa, que más tiene que ver con la psiquis del ser humano, y con su forma de actuar.

Las personas necesitan del caos; o por lo menos la gran mayoría de ellas, he observado de forma continua a muchos individuos y me he dado cuenta que el común de ellos siente un vacío emocional o psicológico en esos momentos en que los aspectos de su vida se equilibran. Pongamos un ejemplo: Mujer, 43 años, divorciada, dos hijos, empleo informal, sueldo básico. El perfil general no daría para una vida de mayores sobresaltos, si tenemos en cuenta que su ex esposo respalda económicamente el sostenimiento de sus hijos, uno de ellos labora y también contribuye con los gastos generales del hogar. No obstante hay caos, no porque la vida en si lo traiga consigo, no. Hay caos porque el individuo como tal lo crea. Un gesto, una palabra, un acto simple, se convierte de repente en el detonante de una situación, que finalmente sólo existe en la cabeza de la persona y que responde a algún impulso cerebral o algo por el estilo, que crea la necesidad de los problemas, que requiere de ese componente problemático que es el que le da sentido a la vida.

En conclusión: si no hay problemas, no se siente que realmente se viva. Retomemos otra película, también muy famosa: ‘The Matrix’ la primera parte. Morpheo ha sido secuestrado por los agentes de Matrix, y Smith el villano de la saga, quiere quebrar su mente para que le de los códigos de acceso a la computadora de Sión; en el transcurso de una larga charla, Smith le revela a Morpheo que la primera Matrix fue diseñada para que todos los individuos conectados a ella fueran felices, sin embargo no funcionó porque el cerebro de las personas rompía la fantasía, al no encontrar el caos, al sentir y ver la ausencia de problemas, al percibir que sus vidas iban sobre ruedas, el sueño creado artificialmente se rompía y las ‘cosechas’ se perdían al tener que soltar a los individuos conectados.

Y son miles los casos que pudiera analizarles (no soy psicóloga ni nada por el estilo, solo una observadora atenta del comportamiento humano), las personas, sin importar su condición económica, estrato social, nivel de estudios, cantidad de amigos, estabilidad laboral y cualquier cantidad de variables, no soportan esa sensación de que haya un equilibrio constante en su vidas, y cuando ese equilibrio empieza a durar demasiado tiempo, el mismo individuo busca romperlo. Es ilógico desde todo punto de vista, cuando en apariencia nos pasamos la vida entera luchando por ser felices, pero es sólo en apariencia, porque de acuerdo con esta teoría del caos (más sencilla y fácil de entender que la sostenida por las perfectas matemáticas), he llegado a la conclusión, que los individuos al final luchan por el caos, porque ese caos es el que le da sentido a sus existencias, aunque estén sostenidas más por el hecho de encontrar una razón en la miseria que puedan hacer de sus vidas, creando el conflicto que le da sentido, que por hallar el equilibrio dentro de la felicidad.

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