El turismo es una de las principales actividades y fuente de ingresos de cualquier país, ya que representa una importante generadora de derrama económica, de ella se puede obtener inversión pública y privada, empleos directos e indirectos, además de contribuir en el crecimiento económico y progreso de los países en vías de desarrollo.

Para entender un poco mejor esto, hoy en esta primera parte hablaremos de los orígenes de esta importante actividad, y es por ello que nos remontaremos a la época prehispánica donde hay indicios que desde ese tiempo ya se realizaba esta importante actividad.

Antiguamente esta actividad se realizaba con fines de comercio y de peregrinación, y no como hoy en día lo conocemos para el descanso, el ocio, la aventura, etc., y comienza aproximadamente unos 3500 años atrás con los pueblos establecidos al sur y centro del país. La manera de desplazarse en ese entonces era por medio de los caminos mercadantes y su ancho no era mayor a 2.5 mts., en Yucatán a estos caminos se les llamaba “Sacbé” y en la actualidad se les sigue llamando así y éstos servían para comunicar a los pueblos con las grandes ciudades.

Para la los aztecas existían hoteles que en ese entonces se les llamaba “Coacallis” y éstos eran edificios de un solo piso con una sala común dedicada a la cocina y al comedor, en ellos se recibía a los comerciantes y peregrinos; otros más eran exclusivos para las clases superiores, se diferenciaban uno del otro por el tipo de material y su construcción, además corrían a cargo del Estado quien les proporcionaba el alojamiento gratuito.

La comida corría por parte de los visitantes, en los mercados existían una especie de restaurantes y eran administrados por los estudiantes de los “Teochcalli”, donde se enseñaba a administrar estos tipos de albergues. Por decirlo así, fueron las primeras escuelas turísticas.

Moctezuma fue personaje muy importante para el turismo, ya que gracias a él los caminos se hicieron más anchos, todo esto con la finalidad de que quienes transitaran por los caminos que llegaban a la Gran Tenochtitlan les fuera cómodo, ya que por ella circulaban grandes caravanas de “Pochtecas” (comerciantes viajeros), peregrinaciones, guerreros, aldeanos, sacerdotes, etc.

Cortés al ver todo esto habría escrito: “Entré por una calzada que va dos leguas por medio de esta dicha laguna, hasta llegar a la Gran Ciudad de Tenochtitlan, que está fundada en medio de dicha laguna; la cual (calzada) es tan ancha como dos lanzas y muy obrada; tanto, que pueden ir por ella ocho caballos a la par.

Otra de las aportaciones por parte de Moctezuma al turismo prehispánico fue la necesidad cíclica de restaurar su vigor, así como el descansar y reponer su tan estresante vida de emperador. Yendo a los manantiales de aguas termales que existen en Oaxtepec, donde ahora se encuentra el balneario del Seguro Social en el Estado de Morelos, y en donde disfrutaba del agua tibia, balsámica y de otras propiedades, como la misma armonía con la naturaleza. Y es allí en donde Moctezuma reponía fuerzas para regresar a Tenochtitlan y seguir con su ardua tarea de Emperador.

Y es así gracias a él que se inaugura en México por primera vez la actividad turística y a la llegada de los españoles se construyen los primeros mesones, pero de eso hablaremos en la segunda parte.

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