Se sentó y dio vuelta a la página, entre imágenes y letras, la princesa buscaba en qué parte del cuento se había perdido. ¿Cómo es que no se había dado cuenta antes? No, aquello no era su culpa, si acaso, había sido en parte victima de todo aquel teatro que el príncipe había montado; aunque quizá ella era tan culpable como él.

Frustración, esa era la palabra, no estaba enojada, estaba confundida, frustrada por aquel cuento que había sido una farsa. Una mentira en la que ella había puesto todo su corazón y su príncipe que la engañaba desde quién sabe cuándo. Quizá incluso desde antes de enamorarla, antes de las canciones, los bailes y el primer beso de “amor”… su primer beso. Se habían estado engañando.

Ese príncipe le había robado parte de su inocencia, su esencia y su alegría. No importaba cuánto se esforzara, para él nunca sería suficiente. Solo estaba interesado en… bueno no importaba más; ella no se seguiría prestando para tapar el verdadero amor, pues al final, ¿quién era ella para juzgar al príncipe? Si él quería amar que lo hiciera, ella ya no estaría en medio. Ambos serían libres.

Tomo sus cosas y las guardó en el baúl, pensó en la ironía, siempre había querido ser actriz en los grandes teatros y, después de todo, había sido estupenda en el papel de esposa feliz, podía mentir diciéndoles a todos lo buen amante que era su marido, cuando ni siquiera la había tocado; lo maravilloso que era tenerlo a su lado, cuando él pasaba más tiempo en el reino de al lado que con ella; lo amoroso y tierno que era en sus besos y abrazos, pero sobre todo, lo orgullosa que estaba de ser su mujer. Mentiras, ella era todo menos su mujer.

No, no le guardaba rencor contra lo que muchos pudieran pensar, era un buen amigo, aunque no había sido honesto con ella, lo único que hubiera pedido era la verdad; una verdad que ella hubiera entendido y la habría liberado. Pronto entendió que ella también había mentido, ninguno de los dos había sido honesto cuando, después de todo, ambos eran culpables porque ¿qué tenía de malo que al príncipe le gustaran otros príncipes? Y que ella siendo princesa, desde niña… soñara con otra princesa.

 

Imagen extraída de: http://nerdgasmo.com/wp-content/uploads/2012/01/linkzelda1.jpg

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MsIpRamz
Psicóloga, comunicologa, escritora de microcuentos y otros debrayes, consejera, twittera y algo geek (dicen por ahí).

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