Como muchos en México, me gusta el fútbol, lo practiqué durante muchos años, nunca a nivel profesional ni nada por el estilo, jamás soñé con ser futbolista ni nada de esas cosas, pero siempre me apasionó ese deporte.

Hace algunos años fui perdiendo el interés por este deporte, la credibilidad y la pasión ha caído, a mi parecer en todo México, propiciado por que los dueños de los equipos anteponen la mayoría de la veces la parte económica sobre la deportiva, equipos que mueven mucho dinero a pesar de no ganar partidos y no puedo criticar eso, el futbol es un negocio, esa es la realidad.

Otro aspecto que merma esa pasión por el futbol es la falta de identidad en los equipos, un día el ídolo de la afición es vendido al equipo rival y ahora toca verlo anotar goles con otro; qué decir de la violencia, que esos “aficionados” que matarían y morirían por su equipo provocan por la frustración de la derrota, la adrenalina de la victoria y unas cervezas encima.

Ahora llega ya esa época de cada 4 años en la que todos aman u odian el futbol pero a nadie le es indiferente, ese momento en el que los técnicos de sofá abundan y las charlas en la mesa son sobre la estrategia a seguir en cada partido, todos sabemos de futbol.

Nadie se quiere perder un partido del mundial, este año los partidos, para suerte de unos e infortunio de otros, serán en hora laboral y toca ingeniárselas para verlos o escucharlos, siempre me ha parecido interesante que los patrones den a sus trabajadores la oportunidad de ver el mundial, al menos los partidos de México, esta ocasión al parecer serán sólo 3 partidos, son sólo 6 horas cada 4 años.

Hay que ser realistas en lo que corresponde a las posibilidades reales de México en el mundial, algunas casas de apuestas y algunos estadistas ya han dado números y no dan a México muchas posibilidades de pasar a la siguiente ronda, no digamos ya de ganar un mundial, a eso hay que sumarle que no se ha visto mucho desarrollo en los partidos de preparación y que se viene de una fase eliminatoria bastante deprimente.

De ahí surge esta campaña publicitaria, desarrollada para redes sociales cuya finalidad es dar apoyo a la selección y recuperar esa credibilidad perdida ya hace un tiempo. El hashtag #QuieroCreer como médula de todo, en la que algunos seleccionados se lamentan por los últimos resultados negativos obtenidos.

Hay temor en la selección y no sólo en los jugadores y cuerpo técnico, también en los aficionados y en la empresas que se benefician con el futbol, no sólo Televisa y TV
Azteca o los grandes patrocinadores de la selección que ya conocemos, también esos pequeños empresarios que se benefician del futbol, esos bares, esos restaurantes, esos vendedores de artículos alusivos a la justa y todos los que directamente obtienen un beneficio no sólo de la selección, también del mundial.

Pero la selección nos dice que hay que creer en que todo va a estar bien y que se le va a ganar a Brasil jugando ellos de local y que se va a calificar a la siguiente ronda, Miguel Herrera promete que va a llegar a la final del mundial y que lo va a ganar, al parecer mucho optimismo, pero espero que sean ellos quienes crean,  quienes se convenzan de esas palabras y que no se quede en eso, en simples y llanas palabras, muchas veces eso es justamente lo que ha faltado, creer.

A veces a los mexicanos nos falta creer, no sólo en el futbol, también en la vida diaria, en nuestro trabajo y en nosotros mismos, pero recordamos el pasado y dejamos de creer. El día de hoy quiero creer en esta selección, quiero creer en Miguel Herrera y todos los involucrados pero un spot no es suficiente, el #QuieroCreer no me alcanza, ojalá que me equivoque y lleguemos al menos al histórico quinto partido que ahí donde habitan los mounstros del futbol en México, que si bien ya se han ganado mundiales sub 17, parece que al crecer esos niños se contagian de la adultez del futbolista mexicano y se acaba un poco de esa magia.

El futbol no va a mejorar nada a nivel político o social del país, pero bienvenidas sean todas las alegrías, aquellas colectivas o individuales que tanta falta le hacen al país, hay quienes dicen que no es más que un distractor de lo que realmente importa en el país y claro que lo es, pero de eso a decir que todo el país va a olvidarse de todo por el Mundial es apelar a la estupidez de un país, algo muy aventurado sin duda.

Por: Josué González

Twitter: @joss_gonzalez

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