Un duro e invencible rival. La selección de Nigeria se corona una vez más como campeón de la Copa Mundial Sub 17. El marcador final quedó en un 3-0, dejando a la Selección de México como subcampeón.

Desde el inicio del torneo, la escuadra nigeriana se colocó en uno de los oponentes más peligrosos. Cabe destacar, que tanto su nivel de juego como su sorprendente condición física fueron los factores necesarios para tan merecido triunfo.

Por otro lado, nuestra sub 17 nos llena de orgullo. A lo largo del torneo nos demostraron esa “ambición” de seguir creciendo, misma que se vio reflejada no sólo dentro de la cancha sino también fuera de ella. La ilusión y la entrega con la que disputaban cada partido fue el punto clave para llegar a la gran final.

En el arranque del partido, el Tri se veía nervioso pero con jugadas que parecían la posibilidad de abrir el marcador. Después del accidental y terrible autogol, el cuadro mexicano se vio totalmente presionado,  por lo que Nigeria aprovechó para alcanzar mayor superioridad  y así llevarse el control del partido.

Ahora bien, aunque fue triste ver la derrota, debemos reconocer el esfuerzo y el compromiso que cada uno de los jugadores hizo y que por el simple hecho de jugar con el corazón y con ese entusiasmo inigualable ya son unos campeones, además de ser los nuevos protagonistas en la historia del futbol mexicano.

Finalmente, queda esperar que estos futbolistas trasciendan de manera positiva. Muchos tenemos la idea de que son nuestros jugadores promesa y si, en parte lo son, hay que recordar que varios de los campeones del 2005 y 2011, ahora son grandes futbolistas en Europa e incluso aquí en México, pero… ¿Qué les pasa después de los 17? no digo que no tengan la misma capacidad, pero si comparamos a la Selección Mayor con la Sub 17, pues si hay mucha diferencia en cuanto a entrega en la cancha, supongo que la respuesta es: fama y dinero, así que esperemos que esta Sub 17 sepa manejar bien su potencial.

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