Dices que estás dispuesto a morir de amor y de eso no sabes nada, no conoces de amor y mucho menos de muerte. La muerte te es lejana y el amor, bueno quizá has vivido algo de eso, pero créeme amor no es eso que ves en la televisión, escuchas en canciones o lees en novelas; no, eso no es amor. Lo que dices sentir no es amor, ni lo que te he dado merece la muerte.

Estás obsesionado, entrando en una etapa de locura, pero no amas. Dices que deseas una vida a mi lado y amarnos hasta perder la razón, eso no es amor. Me has susurrado que nadie podrá amarme como lo haces tú, nadie podrá amarme mejor; lo siento te equivocas, busco alguien que sí sepa de amor y tú mereces lo mismo.

El amor libre, el que perdona, el que no importa cuántas veces caiga se recupera y deja vivir. Puede que duela pero es verdad, tú y yo ya no tenemos sentido y necesitamos soltarnos porque nos hacemos daño, nos aferramos a un imposible a algo roto y es como seguir sosteniendo un vaso que se ha quebrado por la fuerza con la que lo sostuviste con la mano y sólo nos estamos clavando los trozos de vidrio.

Quiero que entiendas que fallamos, que ninguno estaba preparado para volver a sentir, para volver a amar y por eso nos embriago la idea de poder renacer en el amor de alguien más. No fue sino un espejismo, una sombra de aquellos a quienes entregamos el corazón y nos hirieron. Intentamos poner una venda a un amor sangrante y dolido, como querer detener una hemorragia con una pequeña curita que no alcanzó, no fue suficiente.

Lamento lo ocurrido, pero no podemos morir de amor, porque ni tú me amas como dices ni yo lo hago como tú deseas. Son demasiadas palabras que se gastan en tus labios y ni siquiera son para mí. Un clavo no saca a otro clavo, eso es una vil mentira. Morir de amor no basta, porque los recuerdos no nos dejan avanzar, no sé dónde está mi lugar pero no es contigo. Perdóname, no mueras de amor, ama a la medida.

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