Los avances en ciencias y tecnología siempre hacen la vida sencilla. Es interesante ver como la humanidad evoluciona cuando más se descubre y se aporta en esas áreas. A mayor grado de conocimiento aumenta la responsabilidad adquirida, pero… ¿el ser humano es capaz de manejar responsabilidades de forma ética?

Los avances en ingeniería genética siempre han sido interesantes y polémicos, tanto es así que muchas veces se prestan para generar grandes y acalorados debates. Entre sus avances más significativos está modificar genéticamente organismos, en este caso cultivos, para hacerlos resistentes a plagas, herbicidas o para que simplemente dejen a un lado su reproducción natural y todo sean provocado desde un laboratorio.

El maíz ahora está diseñado para soportar a los herbicidas, es por ello que la planta es roseada con grandes cantidades de herbicida para probar que no muera y la hace inmune a insecticidas más tóxicos. Hacen una súper planta capaz de resistir podría decirse todo, pero alterándola de una manera alarmante y sin importar los efectos secundarios. Los principales problemas con los que se encuentran son:

Para la salud se encuentran problemas de alergias, resistencia a antibióticos, residuos de agroquímicos peligroso en los alimentos, combinación de virus y bacterias que podrían hacer mutar enfermedades o crear nuevas, etc. 

Para el agricultor normal (no empresa) que ha vivido de sus cosechas temporada tras temporada, ya no va a poder pagar esta clase de novedad en los cultivos (si es que quiere producir maíz transgénico). Ahora si quiere sembrar del maíz normal, de todos modos se verá alterado, ya que por medio del aire el maíz transgénico puede contaminar genéticamente sus siembras normales. Ahí no acaba todo, ya que lo peor es que la semilla del transgen está patentada, poniendo a los agricultores en serios problemas legales. Además cabe aclarar que se puede llegar a extinguir la semilla natural del maíz.

Para el medio ambiente pérdida de biodiversidad, afectando en gran manera los ecosistemas.

Al entender todo el lío que se genera en la producción de los cultivos transgénicos en general, es fácil hallar una falta muy grande de ética, ya que como es bien sabido las empresas transnacionales solo les interesa la generación de ganancias descomunales, con la menor cantidad posible de costos, enriquecerse a costa de todo un desequilibrio mundial enorme con consecuencias catastróficas.

Obviamente las transnacionales niegan que sus inventos causen daños a la salud o ambiente y se escudan con el argumento de que la comida ya es poca y que hay que producir mucha para alimentar al mundo. Sólo queda preguntar;  ¿Esta es la forma adecuada de alimentar a la población mundial? ¿Será la única manera de solventar el problema?

Yo lo veo así es como rellenar un hoyo haciendo otro hoyo, pero este segundo si será realmente irrellenable. El apocalipsis se ve lento y doloroso, tal y como se merece.

Para apoyar la causa hay que decir NO AL MAIZ TRANSGÉNICO y fomentar la cultura de los procesos orgánicos así como de consumo de cosas naturales. También esparciendo esta información  para que la gente tome conciencia ¡¡¡por favooorr!!

Fuente imágenes:

  • Flickr: snake.eyes y amigos de la tierra

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