Además de horas debido a dormir, aunque sé que muchos de los lectores son zombis o vampiros, durante las noches y las madrugadas nos perdemos de espectáculos que son obras de arte cuyo autor no es humano.  Además del amanecer, el obscurecimiento tras la media noche y la aparición de las estrellas o la presencia de la Luna llena, están las lluvias de estrellas.

La lluvia de estrellas es un fenómeno más frecuente de lo que parece, pues en un sólo año, si se está al tanto, se pueden apreciar con facilidad al menos cuatro lluvias de estrellas. Un servidor desde hace tiempo acostumbra salir a su patio y observar aquéllas de las que se entera. Sin embargo, la última lluvia de estrellas, cambié de ubicación: ahora, al fin, observaba desde el techo de una casa.

Fue un cielo distinto el que vi, fueron más las estrellas que pude percibir y el tono de ese lado del cielo era otro, uno tan bello que hizo que me olvidara unos instantes de lo que salí a observar en un principio. Anonadación me invadió al ver tal cielo; una sublime obscuridad debido a no estar en una parte muy iluminada de la ciudad ayudó a contemplar un cielo distinto; sin embargo, aun cuando utilizaba esa efectiva técnica de no observar luz alguna salvo la del cielo para poder observar cada vez más estrellas, no pude ver la Vía Láctea; al menos no como en esas portadas tan de moda en las redes sociales. No obstante, era aún hermoso.

Imaginé entonces de cuánto hace la luz de las ciudades que nos perdamos; más que iluminarnos, nos ciega ante una de las escenas más impactantes que quizá aterraba o conmovía a las personas de hace milenios. Ahora con dificultad vemos el cielo que antes se veía, por lo que tendemos a creer que el cielo nocturno es obscuro, mas no es así. Uno puede ir al campo, y en la noche se percatará de lo que hablo. Cuán bello sería, entonces, observar una lluvia de estrellas en donde podemos observar la leche derramada por los pechos de la diosa Hera. Cuán cautivador sería un saturado tránsito de meteoritos. Lo podemos ver en vídeos, pero no habría nada como verlo con nuestros propios ojos.

Durante la noche, hacia el amanecer, se podrán apreciar las Perseidas, o las lágrimas de San Lorenzo, como algunos les llaman. Es una de las lluvias de estrellas que mejor se podrá ver durante el año, y es una oportunidad que no se pueden perder. Si tienen manera de salir de la ciudad durante la noche a contemplar tal evento, no se arrepentirán; claro, seguridad primero.

Le deseo a quien pueda disfrutar de esta oportunidad que disfrute de ella como nunca.

fuente de imagen: http://commons.wikimedia.org/wiki/File:Echinopsis_Atacamensis_and_the_Milky_Way.jpg?uselang=es

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