Hace unos días todos eran fans de Robin Williams, hoy todos son fans de Gustavo Cerati.

En el año 2010 llegaba la noticia del estado de Cerati, un accidente cerebrovacular lo dejaba postrado en una cama, los pronósticos no eran nada alentadores, “nunca volverá a ser el mismo” decían quienes lo atendían, apenas un año con el que fuera su último disco Fuerza Natural,  un disco para mi gusto apenas medio, de Fuerza Natural sólo puedo rescatar Deja Vu, un temazo sin duda alguna, de ahí en fuera el resto de los temas quedan mucho a deber. En gustos se rompen géneros.

Como solista yo destacaría Cosas imposibles y tal vez Sulky del disco Siempre es hoy, su real influencia musical y su legado, se podría encontrar si acaso en Soda Estéreo, hace ya algunos años, la vieja escuela es la que lo ha seguido manteniendo presente, además de esa tristeza y de la solidaridad que una situación terrible como la de Cerati puede provocar.

No voy a negar su influencia musical en la época que le toco ser referente de la música, tampoco su gran poder de interpretación, ni poner en tela de duda su música,  voy a evidenciar la fuerza de los medios y de cómo el fallecimiento de algún personaje famoso lo catapulta nuevamente a la efímera fama que da muerte y que provoca ser sepultado dos veces, una en la realidad, la parte terrenal y corpórea y la segunda en las ideas, en la mente y en el recuerdo gente.

Así es como se cumple el viejo adagio de “si quieres que hablen bien de ti, hazte el muerto.”

Hoy todo son palabras de apoyo, despedidas,  imágenes con frases, recordatorios, post con sus mejores canciones, esas dos o tres que todos se saben y con las que ya se declaran fans, Persiana Americana,  De música ligera, ¿Por qué no puedo ser del Jet Set? Y alguna otra que recuerden. Pero hace algunos días nadie recordaba nadan, ni un sólo mensaje, ni un post, nada, así como en algunos días ya no recordarán nada, un nuevo suceso vendrá a alterar las redes sociales y el recuerdo y todo quedará atrás.

Pero es parte de la idea de la muerte, la resignación, el olvido y la solidaridad, también la necesidad de ser parte de algo, de identificarse con un grupo de extraños en Internet, de sentirse parte de ese “séquito de fans dolidos por la muerte de un grande”.  La muerte es diaria, es algo natural, es el ciclo de la vida.

Pocos son los que ante la muerte de un famoso se declaran NO fans o dicen que su trabajo no les gustaba, porque hay que subirse al tren del mame, el cual ya va muy lleno pero siempre hay lugar para uno más, es más fácil dejarse llevar que quedarse parado.

Por: Josué Gonzalez

Twitter: @joss_gonzalez

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